Receta de TVE para sobrellevar la crisis: rezar

En la segunda edición del Telediario aseguraron que "acercarse a un altar puede calmar la ansiedad por la falta de trabajo o el temor a perderlo"

SOLANGE VÁZQUEZBILBAO
Marcos López y Marta Jaumandreu, en el telediario. /TVE/
Marcos López y Marta Jaumandreu, en el telediario. /TVE

La paciencia -junto con la autoestima, la tranquilidad, la satisfacción personal y la cuenta corriente, entre otras muchas piezas que conforman la felicidad- es de lo que más se le resiente a una persona en paro. Y cuando se pierde, tiene mal arreglo. Así que o se entrega uno a la desesperación o se busca 'refugios' para aguantar el tirón. Y en TVE han apuntado uno: rezar.

La segunda edición del Telediario puso su broche antes de dar paso a los deportes con una curiosa información sobre el auge de los negocios de velas debido a la crisis, ya que, al parecer, en algunos casos han duplicado sus ventas. Según detalla 'Vertele', el periodista Marcos López tomó primero la palabra: "Cada vez más católicos ponen velas a sus santos y por eso la cerería es uno de los negocios que resiste muy bien a la crisis". Y su compañera Marta Jaumandreu continuó antes de dar paso al vídeo: "Según los psicólogos acercarse a un altar puede calmar la ansiedad por la falta de trabajo o por el temor a perderlo".

San Expédito, una 'estrella'

Las imágenes de la noticia mostraban a fieles depositando ofrendas mientras la voz en off detallaba que estaban pidiendo favores a San Expédito, el santo de las causas urgentes, que, tal y como se indicaba, ha sido rebautizado "como el santo de la crisis. Y coronaron la pieza al comentar los presuntos efectos beneficiosos de la oración. Rezar es casi como cruzar los dedos, dicen los psicólogos. La única diferencia es que la actividad que conlleva poner una vela tiene un efecto balsámico, dice la voz de la periodista justo antes de dar paso al testimonio de un psicólogo, que argumentaba esa afirmación. Una explicación-sugerencia que, sin duda, habrá mermado las ya escasas reservas de paciencia de muchos espectadores -desempleados o no- que no son religiosos.