Rafa Nadal ya no es contribuyente de la Hacienda guipuzcoana

La modificación de la legislación tributaria propiciada por Bildu ha provocado el cambio de domicilio de una sociedad holding del tenista

MANU ALVAREZBILBAO
Rafa Nadal celebra su victoria en Indian Wells/ Afp/
Rafa Nadal celebra su victoria en Indian Wells/ Afp

Lo ha confirmado esta semana el director de la Hacienda foral de Gipuzkoa, Xabier Olano. Rafael Nadal, el famoso tenista mallorquín, ha dejado de ser contribuyente de las arcas públicas guipuzcoanas, después de que los cambios normativos propiciados por Bildu hayan provocado su 'fuga' y el traslado del domicilio fiscal de una sociedad holding, que el deportista había domiciliado en San Sebastián para ahorrar mucho dinero en el pago de impuestos. Este movimiento se daba por hecho desde hace ya un año, aunque ahora llega la confirmación oficial, después de que la Hacienda guipuzcoana decidiese abrir una inspección a la mencionada sociedad y anunciase un cambio en el régimen de Sociedades de Promoción de Empresas. Ahora que buena parte de los países europeos se muestran sensibilizados con la necesidad de acabar con los paraísos fiscales o los reductos a la elusión de impuestos, este asunto tiene su trascendencia.

Los hechos que se conocen son relativamente simples. En el año 2006, algún avispado asesor fiscal recomendó al tenista domiciliar una sociedad mercantil en San Sebastián, que sería a su vez la propietaria de otras empresas filiales -estas podían estar en cualquier otra parte-, acogiéndose a lo que se conocía como Sociedades de Promoción de Empresas. Esto es, entidades mercantiles de cartera -en su activo tan solo hay acciones de otras empresas-, que cumpliendo determinadas condiciones y con un hábil juego de créditos participativos permitían rebajar, incluso por debajo del 1% sobre los ingresos, el pago de impuestos. "Para qué te vas a ir a Suiza como Fernando Alonso o a Andorra como Arancha Sánchez Vicario -debió decirle el asesor- si al lado de la playa de La Concha se consigue lo mismo y se come mucho mejor. Vas a comparar". El tenista gestionaba a través de este entramado de sociedades -y lo seguirá haciendo aunque ahora desde otro domicilios fiscal- buena parte de sus ingresos, la mayor parte de ellos procedentes de derechos de imagen, participación en campañas publicitarias, etc.

El origen de esa tributación especial para este tipo de sociedades era loable. Intentar que los inversores tuviesen un vehículo que les animase a mantener y aumentar sus inversiones, destinando a nuevos negocios el beneficio obtenido con su actividad empresarial, a cambio de una rebaja importante en su presión fiscal. Claro que, dejas una legislación loable en manos de un grupo de abogados 'creativos' y te sale un engendro de consecuencias impredecibles. Así, por ejemplo, muchos grupos de promoción inmobiliaria que construían urbanizaciones en la costa española en los años boyantes, se acogieron a esta fórmula para domiciliar en Gipuzkoa -Bizkaia siempre denegó la posibilidad de utilizar este tipo de sociedades en el negocio del ladrillo- las sociedades de cabecera, a la que desviaban los multimillonarios beneficios que el sector arrojó en aquella época dorada. El cambio normativo desarrollado por Bildu ha eliminado este tratamiento especial, aunque ha dejado una puerta abierta para que los afectados busquen acomodo en otras figuras, como es el caso de las sociedades de capital riesgo. Esta fórmula permite actuar como estímulo a la inversión, pero acota la posibilidad de eludir impuestos con mecanismos sofisticados como la concesión de créditos participativos.

La cuestión tiene también su lado paradójico, ya que permite demostrar que un aumento de la presión fiscal o una subida de impuestos no siempre se traduce en una mayor recaudación, sino en todo lo contrario. Aquí está el ejemplo evidente: Rafael Nadal, entre los años 2006 y 2012 pago POCO dinero a la Hacienda foral de Gipuzkoa. A partir de ahora pagará menos aún. Exactamente, NADA. Será otra hacienda la que se beneficie de sus negocios. Pasó algo parecido con las Sicavs. Teníamos pocas y las haciendas forales ingresaban poco dinero con ellas. Las diputaciones decidieron eliminar las ventajas fiscales que tenían estas sociedades de inversión mobiliaria y, gran éxito: ahora ya no tenemos ninguna y tampoco ingresan euro alguno por ellas. Ya se sabe, aquí, en Euskadi, preferimos ser pobres pero honrados.

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