Fotos que quizá nunca debí hacerme

Núñez Feijóo purga ahora el haberse retratado junto a un contrabandista. Aquí van catorce instantáneas que pusieron en aprietos a sus protagonistas

ISABEL IBÁÑEZ

Dicen que el pasado siempre regresa, y muy a menudo en forma de problemas. A veces es una foto en la que mejor hubiera sido no ponerse. Otras, un instante en el que nadie posó pero que quedó inmortalizado por alguna cámara avizor. Es lo que le ha pasado al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo y su retrato de mediados de los años 90 junto al contrabandista Marcial Dorado. Veinte años después, piden su dimisión por esta amistad peligrosa que un trozo de papel ha devuelto al presente. Una foto ligada a otra que el propio Núñez Feijóo esgrimió en su día para pedir la dimisión de Anxo Quintana: el cabeza de cartel del BNG vivió una infernal campaña electoral en 2009 cuando salió publicada una imagen suya del año anterior a bordo del yate del empresario constructor Jacinto Rey, adjudicatario de contratos de la Xunta cuando este partido era titular de la consejería de Industria. Hoy, retirado de la política, Quintana afirma: Si me pasa a mí lo de Feijóo, seguro que la Guardia Civil venía a mi casa.

También trajo cola ver juntos a dos antiguos compañeros a los que la vida llevó por caminos opuestos. Unidos una vez por el deporte y separados durante años, hace unos meses volvían a contemplarse en su mocedad disputando un partido con la selección española de balonmano: Xabier Mikel Errekondo, diputado de Amaiur en las Cortes, e Iñaki Urdangarin, esposo de la infanta Cristina, ambos imputados en la actualidad en el caso Nóos.

Sale Urdangarin en otra de las instantáneas de este álbum de fotos incómodas, ni más ni menos que en su boda con la infanta, aunque el protagonista es otro, un tocayo, Iñaki Anasagasti, senador del PNV en las Cortes españolas. Al que hoy presume de azote de la Monarquía española, se le ve estrechando la mano de la novia, una imagen cuando menos incongruente con las posturas que defiende hoy día.

El pelotari riojano Titín III, concejal del PP, se vio obligado el año pasado a dar explicaciones por una imagen captada en la cárcel de Logroño en 2011 en la que aparece junto a un grupo de presos. A su lado, rodeado por su brazo, Arnaldo Otegi. La imagen fue difundida por el hijo de éste a través de Twitter y al deportista le llovieron las críticas. Tuvo que salir a explicar que lleva una década visitando las prisiones para charlar con los internos sobre pelota: Es algo que como pelotari hago siempre, acudir al centro penitenciario con más pelotaris para estar un rato con los presos. Sobre Otegi dijo: Ni es mi amigo, ni comulgo con sus ideales, ni mucho menos. Estaba allí, y el que se puso fue él, como lo hicimos con doscientos presos más. Si alguien quiere sacarlo de contexto que lo haga, pero nada más, zanjó.

También en Euskadi quedó inmortalizado el momento en el que dos concejales del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián, Ramón Gómez e Iñigo Arkauz, brindaban y celebraban entre risas junto al alcalde Juan Karlos Izagirre, de Bildu, en una recepción oficial durante la Semana Grande. La foto provocó que la dirección nacional del PP, por boca de Esteban González Pons, afeara a sus ediles este comportamiento y que los políticos del PP vasco midan al máximo sus apariciones institucionales junto a representantes de la izquierda abertzale.

Hay un momento en el que los caminos del presidente, Mariano Rajoy, y el Bigotes,apodo de Álvaro Pérez, cabecilla de la trama Gürtel, casi se tocaron. Ésta es una de ellas. Fue en febrero de 2008, en un mitin en Alicante en el que Rajoy sin duda hubiera preferido que no hubiera cámaras.

La imagen de portada muestra a Pasqual Maragall, entonces presidente de la Generalitat, retratando a Josep Lluís Carod-Rovira, su socio de gobierno, durante un viaje institucional en 2005 a Jerusalén y Palestina. El hoy expresidente de ERC tuvo la ocurrencia de posar con una corona de espinas, detalle que hizo sonreír a ambos políticos pero que no hizo maldita gracia a los obispos: la Conferencia Episcopal protestó al considerar que las personas verdaderamente sensibles a la libertad religiosa y a los sentimientos de los creyentes respetan los lugares y los símbolos religiosos y se abstienen de mofarse de ellos. Maragall tuvo que pedir disculpas y calificó la foto de estupidez.

En Estados Unidos

Todos las miradas parecieron concentrarse en un par de personas de la foto en la que la familia de José Luis Rodríguez Zapatero aparecía con el matrimonio Obama: las dos hijas del entonces presidente del Gobierno español, que lucían un aspecto gótico. La imagen fue captada en un acto público en el Metropolitan Museum durante el viaje oficial a la cumbre del G20 en Pittsburgh, en 2009, que quedó en parte ensombrecida por la anécdota. La imagen a cara descubierta de Laura (16 años) y Alba (13 años), echó por tierra cinco años de anonimato guardado celosamente hasta ese momento. Las chicas fueron criticadas, además, por su aspecto e indumentaria en múltiples foros.

Los rumores sobre el affaire entre el por aquel entonces presidente de EE UU, Bill Clinton, y la becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky saltaron en enero de 1998. Ésta es una de las pocas fotos de aquella época en las que se les puede ver juntos.

Un jovencísimo Steve Jobs, cofundador y presidente ejecutivo de Apple, posa para la cámara sacando un dedo hacia el logotipo de IBM, en 1983.

Cazados en cacería

No conviene descuidarse en las cacerías, un lugar en el que ser retratado puede tener, a la vista de estas fotos, consecuencias importantes. La primera, evidentemente, es la que muestra al rey Juan Carlos posando con un rifle delante de un elefante muerto, imagen publicada por la empresa Rann Safaris en su página web que dio la vuelta al mundo suscitando todo tipo de críticas. El Monarca se vio obligado el año pasado, en un hecho sin precedentes, a pedir perdón a los españoles: Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir, prometió con la crisis y el caso Urdangarin como telón de fondo.

No es esto lo que más necesitaba el Rey, aparecer de nuevo en esta otra imagen de cacería de 2006 en la provincia de Toledo, hecha pública también el año pasado por la web lacelosia.com. Posa junto al ex presidente balear Jaume Matas (condenado en la actualidad por malversación, cohecho y prevaricación), Gerardo Díaz- Ferrán (entonces presidente de la CEOE y hoy imputado por diversos delitos), y Arturo Fernández, imputado por el escándalo Bankia. La instantánea volvió a levantar polvareda.

La imagen que ligó en 2009 al entonces ministro de Justicia del PSOE, Mariano Fernández Bermejo, con el juez Baltasar Garzón, que investigaba la trama Gürtel vinculada al PP, (se les ve cazando juntos en Jaén) se saldó con la dimisión del primero.

La última instantánea es sin duda la más grotesca. En ella se ve al consejero de Turismo de Baleares, Carlos Delgado (PP), sentado sobre un ciervo que acaba de cazar, con los testículos del animal sobre su cabeza y la cara ensangrentada. Se hizo pública el año pasado, aunque se tomó en 2011, cuando él era aún alcalde de Calviá. La oposición no dudó en pedir su dimisión: No puede continuar como embajador de la imagen de las islas, ya que hace poco había aprobado una ley de turismo sostenible y ahora se ha retratado en un acto bochornoso y patético, explicó Antoni Alorda (PSM, IniciativaVerds y Entesa). «Me gusta la caza mayor, la caza menor, la pesca, los toros y otras muchas sanas costumbres que nos gustan a todos los españoles. No voy a cazar todo lo que me gustaría. Las fotos son con un grupo de amigos de Mallorca, son imágenes tomadas en un entorno de amistad, de un álbum familiar. Han sido sacadas y entregadas al diario. Es un tema privado», aclaró Delgado.

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