Los jugadores del Athletic pagan la mitad de lo que les corresponde del IRPF

La Diputación de Bizkaia les aplica una ventajosa interpretación de la normativa del Impuesto sobre la Renta

MANU ALVAREZBILBAO
Josu Urrutia y José Luis Bilbao, en una imagen de archivo./ L.A. Gómez/
Josu Urrutia y José Luis Bilbao, en una imagen de archivo./ L.A. Gómez

He escuchado tantas veces que la Diputación de Bizkaia perdonaba parte del Impuesto sobre la Renta a los jugadores del Athletic de Bilbao, que me ha parecido el momento para bucear un poco en este asunto. La Administración rara vez aplica una medida sin tener un sustento legal que lo apoye, ya que de lo contrario estaríamos ante una prevaricación. Otra cosa es que la legalidad aplicada lo sea de forma correcta, extremo éste que probablemente tenga una respuesta en los próximos meses, ya que la Comisión Europea ha abierto un proceso de información, que puede transformarse en expediente sancionador, para analizar las extrañas prácticas que se siguen en España para apoyar el fútbol profesional desde los poderes públicos. Y es que el fútbol es parte de un mercado europeo, como el de las alcachofas o los automóviles.

No hay una sola línea en la normativa del Impuesto sobre la Renta de Bizkaia en la que diga que por ser jugador de fútbol perteneciente a la plantilla del Athletic de Bilbao, un contribuyente vizcaíno tenga derecho a una rebaja de impuestos o a una tributación diferente a la de los propios funcionarios de la Diputación. Pero la clave hay que buscarla en el artículo 19 de la Norma Foral del IRPF, en la que se definen los rendimientos íntegros del trabajo. En su apartado segundo, este artículo indica que, no obstante, en los supuestos que se relacionan en este apartado, el rendimiento íntegro del trabajo se obtendrá por la aplicación de los siguientes porcentajes al importe total de los rendimientos definidos en los artículos anteriores de este Capítulo: a) Cuando los rendimientos de trabajo tengan un período de generación superior a dos años y no se obtengan de forma periódica o recurrente, el 60%; este porcentaje será del 50% en el supuesto de que el período de generación sea superior a cinco años o se califiquen reglamentariamente como obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo. Bizkaia aplica la opción más barata, la del 50%.

Este artículo no estaba pensado para jugadores de fútbol, sino para ingresos que, efectivamente, se generan durante varios años pero se cobran en un momento puntual. Es el caso, por ejemplo, de la paga que abona una empresa a los empleados que cumplen 20 años en su plantilla. Se entiende que aunque la cobren en el momento de cumplir esa antigüedad, su generación se ha producido a lo largo de los 20 años de permanencia en la empresa.

La Diputación vizcaína estima así que los jugadores del Athletic obtienen sus ingresos anuales en periodos de generación superiores a cinco años, de ahí que considere que el 50% de sus emolumentos está libre de impuestos. Es cierto que la vida del futbolista de élite es relativamente corta, pero también lo es que suelen desarrollar actividades lucrativas tras el ejercicio de esta tarea, que les reportan ingresos sustanciosos. Simplemente, cambian de profesión y se convierten en comentaristas deportivos, empresarios en las actividades más variopintas o desarrollan trabajos por cuenta ajena. En los tiempos que corren, obtener ingresos durante un corto periodo de tiempo o verse obligado a cambiar de profesión varias veces en la vida comienza a ser algo habitual. No es privativo de los jugadores de fútbol. Que se lo pregunten si no a las decenas de miles de personas que han perdido su puesto de trabajo en el País Vasco en los últimos cinco años o a las que temen perderlo en los próximos meses. Ninguno de ellos, me temo, podrá aspirar a un tratamiento fiscal similar pese a que sus ingresos íntegros sean del todo modestos y no de otra galaxia.

La declaración de la renta de los jugadores

Descendamos un poco más al terreno de lo concreto. Dicen quienes entienden de esto que el abanico salarial de la plantilla del Athletic puede moverse entre un mínimo de 300.000 euros anuales y un máximo de 3 millones de euros. Así las cosas, me he permitido el atrevimiento de hacerle la declaración de la renta a ambos extremos. Si quien gana 300.000 euros al año fuese director financiero de una empresa de tamaño grande, debería abonar por ello 124.086 euros al año por el IRPF a la Hacienda foral vizcaína, lo que supone un tipo efectivo del 42,22%. El jugador, gracias a la interpretación benevolente que le aplica la Diputación, sólo paga 56.586,6 euros, lo que supone un tipo del 18,86%. Y ahora el otro extremo. Si quien gana 3 millones de euros al año fuese el presidente de una multinacional con sede en Bilbao, debería pagar 1.339.086 euros o, lo que es lo mismo, un tipo efectivo del 44,72%. Si el contribuyente es un miembro de la plantilla rojiblanca, paga tan solo 664.086 euros y con ello un tipo del 22,14%. Por cierto, este tipo es, aproximadamente, el que se aplica a los contribuyentes no jugadores- que ganan menos de 15.000 euros al año. En resumen y en términos reales, los jugadores pagan la mitad o incluso menos.

La memoria anual del club señala que el coste total de la plantilla deportiva del equipo se sitúa ligeramente por encima de los 48 millones de euros. Si aplicamos un tipo medio del 20%, los jugadores dejan en manos de Hacienda algo menos de 10 millones de euros. Si declarasen como el resto de los mortales vizcaínos, el ingreso para las arcas forales sería ligeramente superior a los 21.

Quizá alguien argumente que el resto de haciendas forales y la Agencia Tributaria apliquen un criterio similar a sus jugadores o incluso que en el pasado la Administración del Estado aplicó un artículo más ventajoso aún para los fichajes de extranjeros la denominada Ley Beckham- que permitía considerar como ingresos solo el 20% de la renta realmente obtenida. Pero ya anticipo que si vale el análisis comparativo, tengo un buen puñado de amigos y conocidos que pedirían que a ellos se les aplique también la normativa tributaria sobre las Sicav que está vigente en el Estado y que fue abolida por las haciendas forales. O lo imitamos todo o mejor nos diferenciamos por hacer las cosas bien y con sentido común.

Así las cosas hay que interpretar que, por la vía fiscal, la Diputación vizcaína concede una, vamos a llamarle ayudita de 11 millones de euros cada año al Athletic de Bilbao. En estos tiempos en los que muchos políticos consumen decilitros de saliva en asegurar que pagan más quienes más ganan, no está de más conocerlo para hacerse una composición de lugar. Ahora que. a ver quién es el valiente que le pone el cascabel a este gato vestido de león.

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