El balcón del Gran Bilbao

Una subida en bicicleta a cuatro de los montes que dominan las vistas sobre El Abra y la gran concentración urbana de Bizkaia

JOSU GARCIA
La ruta permite disfrutar de unas impresionantes vistas sobre Bilbao y Getxo./ E.C./
La ruta permite disfrutar de unas impresionantes vistas sobre Bilbao y Getxo./ E.C.

La ruta que os proponemos hoy se caracteriza por sus impresionantes vistas sobre el Gran Bilbao y la parte más occidental de la costa vizcaína. Atravesaremos cuatro montes característicos de la margen izquierda. Un dato curioso, todos ellos comienzan por 'a': Argalario, Arboleda, Apuko y Arroletza. Una cuádruple 'a' que nos permitirá conocer los secretos de una de las zonas de ocio más utilizadas de Bizkaia.

El recorrido comienza en el aparcamiento del funicular que sube a La Reineta, que recientemente cumplió 85 años. Es un buen momento para plantearnos si queremos restarle dureza a la excursión. Si no nos hemos levantado con buen pie o no hemos entrenado mucho en las últimas semanas es momento de subirse al tren de cremallera, que nos permitirá ahorrarnos una subida con un desnivel de más de 450 metros y nos ofrecerá, además, una bonita experiencia. Se pueden subir bicicletas (dos por viaje, en principio).

Si vemos que tenemos buenas piernas nos podemos aventurar pedaleando hacia la primera de las cimas: Argalario (521 metros). El camino nos lleva el primer kilómetro y medio a través de la vieja carretera que sube a La Arboleda. En un punto muy concreto, donde el funicular y el asfalto se cruzan, se abre una pista de tierra a mano izquierda, donde existe una especie de estructura de hormigón. Tomamos esta senda, que asciende por una pendiente no muy pronunciada.

La zona está plagada de ganado y, en verano, en los días de más sol, conviene ir con repelente de insectos, porque la presencia de tábanos es muy abundante. Pasada una barrera canadiense de ganado, seguimos recto. La pista asciende durante dos kilómetros, después hay un pequeño descenso hasta un talud que se construyó durante las recientes obras de la Supersur. En este punto deberemos girar a la derecha, subiendo unas rampas de considerable dureza.

Una visión perfecta

La pista vuelve a salir al asfalto un poco más arriba. Tendremos entonces que girar a la izquierda para encarar la parte final de la subida al Argalario. Pronto asoma el Gran Bilbao bajo nuestros pies. En los días claros, la visión de la capital vizcaína y sus edificios más característicos: Torre Iberdrola, Guggenheim, Euskalduna... es perfecta. Poco antes de hacer cumbre giramos hacia la izquierda y las vistas nos muestran ahora Getxo, el puerto deportivo y toda la desembocadura de El Abra.

La cima es una campa verde, repleta de ganado. Desde aquí caminamos hacia el centro de interpretación de Peñas Negras, donde podremos reposar y tomar un caldo en inverno o un refrigerio en verano. Según nos acercamos a este punto, tras pasar un cementerio, a mano derecha queda el poblado minero de La Arboleda. Recientemente, la Diputación ha abierto una casa que da fe sobre cómo vivían los mineros del siglo XIX. El inmueble está revestido de madera y conserva los elementos característicos de la arquitectura de la época. Su visita merece la pena.

Cuidado con el viento

Desde Peñas Negras enfilamos un pequeño ascenso para coger una pista que nos llevará a través de bosques de pinos. Una senda que propone un continuo sube-baja. En realidad, el camino bordea todo el valle y nos saca de La Arboleda para conducirnos al corazón del macizo del Arroletza, Apuko y Peñas Blancas. No queda lejos el Eretza, con su imponente hombro, pero esa cima la dejaremos para otra ocasión. La zona de Apuko es una de las más ventosas del entorno. Tendremos cuidado de protegernos bien de su azote. Y Peñas Blancas es una delicia para la contemplación del Gran Bilbao.

Su bajada nos conduce hasta el Arroletza, donde a principicios de febrero, los baracaldeses acuden en masa a rendir homenaje a Santa Agueda. Con un poco de suerte podremos comprar las conocidas rosquillas de anís que se venden durante buena parte del año en el camino. Desde este punto se desciende por asfalto hasta el barrio de Cruces, donde daremos por finalizada la marcha.