Hombre, Thor

El periodista Mikel Bao publica un exhaustivo estudio sobre uno de los principales superhéroes de la Marvel

MIGUEL PÉREZ

Siempre se ha sabido que la industria cinematográfica ha mirado el dinero con más detalle que el ministro Luis de Guindos. Con esa actitud tan sabia, Hollywood ha trasladado a la pantalla en los últimos doce años a los superhéroes más populares que jamás hayan salido de la Marvel, la Casa de las Ideas que ha alimentado durante más de medio siglo la imaginación de numerosas generaciones de aficionados al cómic. Spiderman, el Motorista Fantasma, la Patrulla-X, Iron Man, el Capitán América y... Thor, aquel individuo capaz de llevar un casco con alitas con tanta o más dignidad que las plumas del indio de Village People.

Thor, dios del trueno, miembro fundador de Los Vengadores, que serán los protagonistas en cuestión de días de la última superproducción concerniente a la editorial estadounidense, ha sido clásicamente uno de los héroes más atractivos del universo marveliano. Rubito, con melenita, musculoso, buena presencia, ya saben. De hecho, en la versión cinematográfica fue encarnado con el actor Chris Hemsworth, el actor que se ha llevado ante el altar a Elsa Pataky. Así, cualquiera sale de casa por la mañana a luchar contra Loki o cualquier otra amenaza al planeta Tierra. A su favor tiene que es hijo de Odín y eso viste mucho. Y su lugar de origen es Asgard, donde están domiciliados la mayoría de los dioses. Posiblemente por eso su irrupción en las revistas de relatos en 1962 de la mano de Stan Lee y Jack Kirby provocó una auténtica revolución. El juego que generaba la alternancia entre un dios y su 'alter ego' humano (en principio, el pusilánime doctor Donald Blake) y la entrada en escena de la mitología nórdica en un territorio dominado por mazas de gimnasio (sí) que lanzaban fuego o telarañas (también), pero todos ellos terrenales, abría muchas y fascinantes puertas a la fantasía.

Pues bien, más de seiscientos números después del lanzamiento de aquel primer tebeo, un vizcaíno residente en Portugalete, pero que parece nacido en el mismo centro de Bilbao por lo titánico de su esfuerzo investigador, acaba de publicar un completo opus sobre el héroe asgardiano. 'Thor sin fronteras' (Laukatu Ediciones), del periodista Mikel Bao, desarrolla en 160 páginas un exhaustivo repaso histórico, técnico y también crítico del guerrero mitológico, en el que no queda nada por contar: desde los guiones o los diferentes autores que se han encargado de darle vida en el papel hasta sus superpoderes y las relaciones cruzadas con otros héroes y villanos, con un especial apartado dedicado a Los Vengadores.

Obra de investigación

Incluso el complejo entramado asgardiano queda bien desgranado en un libro ameno y bien surtido de anécdotas e historias plagadas de humor que lo hacen apto para lectores ajenos al mundo del cómic. La monografía se ayuda de decenas de despieces; a priori, el único método posible de dar rienda suelta al abundante material recopilado por su autor. Alojan, entre otras informaciones, títulos referenciales, algunos de los episodios indispensables de la saga y las webs con datos más fiables. En definitiva, la mejor obra de investigación escrita en este país sobre un héroe de la Marvel, cuya lectura permite conocer de paso la apasionante historia de la Casa de las Ideas, una empresa que en medio siglo de existencia ha reflejado fielmente los cambios en la sociedad estadounidense y ha trascendido de la mera labor editorial hasta formar parte de la cultura popular americana.

Claro que todo tiene su secreto. Mikel Bao aprovecha la época de madurez de Thor y el nuevo esplendor del héroe después de la película dirigida por Kenneth Branagh para revelar su conocimiento de un personaje que le ha acompañado desde la infancia. Especializado en el mundo del cómic, el periodista, responsable del blog Rodeado de Papel, posee una vasta colección de libros y merchandising relacionados con este destacado miembro de la Marvel. Entre ese material no podía faltar una reproducción del poderoso Mjölnir, el martillo que surge cuando el doctor Donald Blake golpea un bastón mágico contra el suelo y con el que el dios nórdico convoca al trueno o desata la cólera del guerrero. O sea, como José Mota y el tío de la vara, pero sin ser de pueblo.