¿Nos montamos un trío?

Los triángulos sexuales no siempre son equiláteros: la película de Martínez Lázaro y un libro sobre Helen Hessel lo demuestran

OSKAR L. BELATEGUI
¿Nos montamos un trío?

«Sabemos que en el amor la pareja no es el ideal. Hemos intentado cosas distintas, pero ninguna solución es mejor». François Truffaut escandalizó en 1961 cuando con Jules y Jim planteó nuevas formas de moralidad. Dos amigos inseparables se enamoran de la misma mujer. ¿Amoral? Al trío le basta con vivir el momento aunque la relación esté abocada a la tragedia. «Hemos jugado con las fuentes de la vida y hemos perdido», le dice la hedonista Catherine a Jim. Imposible no pensar en el clásico de Truffaut ante el estreno mañana en los cines de La montaña rusa, un nuevo vodevil sentimental de Emilio Martínez Lázaro cimentado en un triángulo amoroso.

La sombra de Soñadores de Bertolucci también planea sobre los encuentros sexuales de los tres protagonistas. Verónica Sánchez apostó en su día por el hombre práctico y realista (Alberto San Juan). Lástima que viva con frigidez sus rutinas amorosas. La aparición del amigo tarambana y apasionado (Ernesto Alterio) pondrá patas arribas sus sentimientos y le descubrirá nuevos universos de satisfacción en la cama.

«Cuando alguien quiere complicarse la vida y hacerla difícil lo consigue casi siempre», sostiene Martínez Lázaro, que regresa al terreno que mejor conoce, la comedia sentimental, tras el paréntesis dramático de Las 13 Rosas. «Esta película trata sobre el sexo y el amor y sus posibles combinaciones y compatibilidades; sobre la imposibilidad de tenerlo todo y de encontrar la pareja ideal; sobre la infidelidad y su compañera casi inevitable, la culpa; sobre triángulos que nunca nos salen equiláteros».

El director de El otro lado de la cama consigue que sus actores pierdan el pudor en los numerosos desnudos y atribuye a los chicos roles que se dirían intercambiados: hasta ahora Alterio era el tímido y San Juan el explosivo. Como complemento del filme nada mejor que comprar en las librerías Helen Hessel. La mujer que amó a Jules y Jim (Ed. Aguilar). Marie-Françoise Peteuil reconstruye la indómita vida de una mujer excepcional que fue pintora, periodista, escritora, musa, feminista, resistente, traductora y filósofa.

Helen Hessel se casó dos veces con el escritor Franz Hessel y mantuvo una relación de quince años con Henri-Pierre Roché. Abandonó a su familia, fue granjera, construyó una casa en el Báltico, convirtió su casa de París en un bastión de la intelectualidad alemana, viajó sola a Berlín para rescatar a su ex marido de la muerte y junto a Aldous Huxley hizo un llamamiento a las mujeres alemanas para que abandonaran el país bajo el yugo nazi. Fue, claro está, la Catherine de Jules y Jim que Roché convirtió en libro y Truffaut en película, además de ser la madre de Stéphane Hessel, el autor de ¡Indignaos!.