Contador versus Gurpegui

El futbolista del Athletic no tuvo, ni de lejos, el apoyo mediático y político que el ciclista madrileño, incluso se mofaron del navarro en su propia casa

JON URIARTE
Contador versus Gurpegui

Lo que estamos viviendo, tras la sentencia sobre el caso Contador, parece un folletín barato. Traducido, eso sí, a varios idiomas, incluido el francés. Lo de los guiñoles tiene menos gracia que un chiste en un funeral. Pero si alguien puede quejarse, es Nadal. Sin comerlo ni beberlo, le han metido en un fregado ajeno. Y con él, a todo el deporte español. Y ahí está la diferencia entre hacer un mal chiste sobre un hecho y hacerlo sobre un supuesto. El primero no tiene gracia, el segundo roza el delito. Todo humorista, en algún momento, ha cruzado la línea. Pero la insistencia del programa francés con la gracieta, no es un error. El chiste sin referencia real, es infamia. Algo, por cierto, que ya sufrió el Athletic. Y, lo que es peor, en su propia casa.

A raíz del positivo de Gurpegui, en ETB y en el divertido y exitoso 'Vaya semanita' se hizo un 'sketch' al respecto en el que no sólo se mofaban del navarro, sino de todo el Athletic. Como si el positivo fuera de todos. Como les decía, se cruzó la línea. Lo digo porque muchos, que se rasgan hoy las vestiduras por lo de Canal Plus Francia, rieron entonces aquella gracia. Lo que me lleva a señalar el diferente trato hacia Contador y hacia Gurpegui. Les avanzo que no me guía vehemencia localista o política y, aún menos, postura forofa. Vivir entre dos tierras, permite tener más de una visión. Quizá errónea, pero más amplia. Por lo tanto, hablamos de otra cosa. La percepción de un hecho, cuando menos, triste. Gurpe no tuvo, ni de lejos, el apoyo mediático y político de Contador. Y no le hizo falta ir a Francia para que le acusaran de drogadicto. De ahí mi reflexión. No pediré coherencia al grupo de impresentables que todo equipo tiene. Tampoco al resto de los aficionados que les permiten estar y, a veces, corean sus insultos. Pero tener que aguantar a estas alturas clases de ética de quienes no la tuvieron con Carlos, tiene tela. Ninguno le defendió. Al menos, no con la vehemencia que ahora exhiben cuando era él y el Athletic los que estaban en el punto de mira. Aquí el listón de la ofensa depende de quién sea el objetivo. Y sorprende ver lo que sabe la gente de nandrolona y clembuterol. Me extraña que no haya más premio Nobel a nuestro alrededor. Seamos serios. El asunto ya no es si el dopaje existió, esa es otra pelea, sino el cómo asumimos el desenlace.

Contador ganó un Tour porque fue eliminado quien iba primero por presunto dopaje y nadie dudó entonces de la justicia. De hecho, los mismos que apuntaron en su día a Gurpegui, habían puesto el grito en el cielo cuando se acusó a Guardiola. Y cuando Pep fue eximido de culpa, algunos siguieron empeñados en que era culpable. De hecho, no hace mucho, se insinuó que el Barça actual lleva "gasolina extra". Algo, de lo que también se acusó en momento a Raúl. Porque aquí nadie se ha salvado y desde todas partes han apuntado. También nosotros, ojo. Menuda se lió en el remo. Pero nunca se había hablado tan clarito desde el Gobierno y los organismos oficiales sobre honor y valores. Y sorprende tamaña defensa. Por cierto, quedémonos con este nombre: Javier Zabaleta. Es el carnicero al que se apuntó como origen del problema, por vender un chuletón con clembuterol. Como si él y la carne no pasaran controles. Sepan que se intentó desprestigiar a este hombre, acusándole de vender vaca en lugar de ternera, porque la primera viene de fuera. Así que el hombre se fue con su abogado a Suiza y les dio una lección de carnicería. Pero no veo hordas de ciudadanos defendiendo a Zabaleta. Ni mensajes en Twiter, ni grupos de Facebook. Nos quejamos de falta de justicia, pero no la aplicamos con un hombre al que le han hecho la puñeta durante año y medio.

Todos indignados por las insinuaciones de dopaje. Perfecto. Porque es injusto. Pero también lo es que siga Gurpe escuchando barbaridades. Y aun más, que haya quien sostenga que no es igual que lo de Contador. Legalmente hablando, ambos se declararon inocentes y, aun así, han sido condenados. La defensa de Carlos se basó en que lo generaba su cuerpo. La de Alberto, que lo ingirió en un chuletón. Sobre el resto de detalles, ni los expertos se ponen de acuerdo. Lo grave no es que le hayan bajado de la bici por dos años y le pidan un dineral. Lo peor, es que está marcado. Da igual que cumpla la condena. Seguirá siendo culpable ante cierta gente. Y lo siento, porque es un gran tipo y tiene pinta de noble. Como Gurpe. La única diferencia es que a Contador, en su casa, le defienden. Recuérdenselo a quienes lo olviden, cuando vuelva Gurpegui a pisar ciertos campos de la Liga.