Ricky Gervais enfada a Antonio Banderas al mofarse de su inglés

El malagueño contraatacó con una parrafada de Calderón de la Barca y la colombiana Sofía Vergara agradeció su premio en castellano

ISABEL URRUTIA
Banderas, a punto de dar su discurso, junto a Salma Hayek./ Agencias/
Banderas, a punto de dar su discurso, junto a Salma Hayek./ Agencias

Ricky Gervais soltó veneno pero sin llegar a la dosis de la pasada edición de los Globos de Oro. Solo se atrevió a bromear sobre la orientación sexual de Jodie Foster, una mujer a la que a estas alturas le resbalan los chistes de sal gorda. No tiene la hipersensibilidad de Tom Cruise o John Travolta, víctimas el año pasado de los dardos homófobos del comediante británico. ¿A quién le importa con quién se acuesten las estrellas? ¿Qué más da si son gays? Esa fue la consigna que le dieron al maestro de ceremonias. Nada se decía del respeto a la minoría latina. Y en este punto, claro, la lengua bífida de un tipo como Gervais no dudó en relamerse de gusto. Se despachó con ganas.

Sus víctimas fueron Antonio Banderas y Salma Hayek (la pareja latina más mediática en EE UU, con permiso de Javier Bardem y Penélope Cruz). No habían salido todavía a escena, cuando el showman inglés hizo acto de presencia, con una copa en la mano y la típica mirada viciosilla de Benny Hill. No era de esperar nada exquisito ni amable con esa puesta en escena, tan british como los huevos con bacon. Difícil de tragar pero con cierto encanto. Queda la duda de si en este caso el asunto tenía gracia. Gervais se inclinó sobre el micrófono y dejó caer la humorada: «Estoy excitadísimo, acabo de conocer a dos grandes artistas... Gente con talento y quizás... interesantes. No lo sé. No entiendo nada de lo que dicen».

El respetable soltó algunas risitas y el gesto enfurruñado de Melanie Griffith no pasó desapercibido. El contraataque no se hizo esperar. Hay más de 50 millones de hispanohablantes en EE UU la comunidad más numerosa después de México y la sangre latina hierve con facilidad. Sobre todo la del malagueño Antonio Banderas. El actor saltó a la palestra con cara de pocos amigos y en cuanto se puso delante del atril soltó una parrafada en castellano, nada menos que un fragmento de La hija del aire, de Calderón de la Barca: «En esta apacible quinta, adonde el mayo gentil los países que el abril dejó bosquejados, pinta, aunque es esfera sucinta para el sol de tu hermosura...».

Al comprobar que estaba embalado, Salma Hayek no dudó en pararle los pies y, de paso, relajar el ambiente. «Ricky, tranquilo, yo tampoco le entiendo», confesó la estrella mexicana entre risas. El espectáculo manda y más vale seguir el juego a los chistes. Sin acritud. La colombiana Sofía Vergara adoptó la misma actitud y, con una sonrisa de oreja a oreja, agradeció en castellano el premio obtenido por la comedia Modern Family. El productor ejecutivo de la serie, Steve Levitan, se encargó de poner la guinda al traducir como buenamente quiso las palabras de Vergara, sobre todo cuando recomendó a los asistentes, preferentemente hombres, que pidieran «el móvil a Sofía después de la fiesta».

Humor testicular

El buen humor salpicado con la medida justa de mala baba fue la estrategia ideal para hacer frente a las salidas de tono de Gervais.Así lo hizo Madonna, que no dudó en desafiar al cómico inglés cuando se atrevió a insinuar que Like a virgin era algo más que una canción. «Si solo soy como una virgen, Ricky, ven aquí y haz algo al respecto. No he besado a una chica en mucho tiempo, al menos no en televisión», le espetó la ambición rubia con mirada felina.

Otros, como Justin Bieber, se quedaron sin derecho a réplica al no estar entre el público. El presentador cuestionó la hombría del cantante, de 17 años, al hilo de una demanda de paternidad , y todos se lo tomaron a chufla. La temática testicular también le valió a Seth Rogen, de Superbad, un momento de gloria cuando reconoció que estaba tratando «de disimular una erección masiva», junto a una despampanante Kate Beckinsale que no sabía ni dónde mirar.

George Clooney apostó por el humor blanco al salir con un bastón y parodiar a Brad Pitt, que se ha averiado la rodilla por culpa del esquí. «El bastón es suyo y se lo devolveré enseguida porque, de lo contrario, no llega hasta el bar», aclaró con un guiño que levantó pasiones entre ellos y ellas.

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