Obama la toma con los ricos

El presidente de Estados Unidos evoca a Teddy Roosevelt, republicano progresista de comienzos del siglo pasado, para defender una subida de impuestos a los millonarios

JAVIER MUÑOZ
George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, esculpidos en el Monte Rushmore/
George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, esculpidos en el Monte Rushmore

El presidente Barack Obama ha desempolvado esta semana la memoria del expresidente Roosevelt para defender la subida de impuestos a las clases adineradas, una medida para cuadrar el presupuesto a la que se oponen los republicanos del 'tea party'. Pero Obama no se ha referido esta vez a su correligionario demócrata Franklin Delano Roosevelt, que ocupó la Casa Blanca entre 1933 y 1945, un estadista teóricamente vulnerable a la acusación de filosocialismo. Ha invocado al primo lejano de éste, Theodore, un enérgico líder republicano que presidió Estados Unidos entre 1901 y 1909, y que desde posiciones progresistas, combatió los monopolios económicos y criticó la "loca frivolidad" de sus compatriotas millonarios, así como su "perfecto desprecio por la justicia".

El propósito de Obama al recordar a Theodore Roosevelt, uno de los mejores presidentes que ha tenido Estados Unidos, es explotar una paradoja. El 'tea party' se habría alejado tanto de los ideales republicanos que, a falta de alternativas sensatas dentro de ese partido, no queda más remedio que votar demócrata. Después de todo, si Franklin Delano Roosevelt puso en marcha el 'New Deal' durante la Depresión de los años treinta, unas décadas antes el republicano Teddy había acuñado el 'Square Deal', un programa que también situaba al ciudadano en el centro de la política. Ambos presidentes procedían de dos ramas acaudaladas de una misma estirpe neoyorquina, que se llevaban bien a pesar de que una era republicana y la otra demócrata. Franklin se casó con la sobrina de Theodore y, como éste, no vaciló en atacar a los estadounidenses de su clase social, cuyas virtudes y defectos los Roosevelt conocían de sobra.

"La tiranía rapaz de los ricos sin escrúpulos y la violencia enérgica de los viciosos y de los ignorantes son siempre amenazadores peligros", escribió Theodore en su historia de Nueva York, publicada en 1890. Había iniciado su carrera política en la Asamblea de ese estado, a la que accedió en 1881, con solo 23 años. Se enfrentó a la corrupción de la Policía neoyorquina y se hizo enormemente popular al comandar los Rough Riders, un regimiento que luchó contra España en la Guerra de Cuba. Las acciones militares le ayudaron a ganar unas reñidas elecciones a gobernador de Nueva York. Fue un historiador competente y defendió la expansión norteamericana por el Pacífico y el Caribe. Ya en la Casa Blanca obtuvo el premio Nobel de la Paz por haber mediado en la guerra ruso japonesa. Defensor del medio ambiente, cuando se retiró de la política descubrió en la selva amazónica un río que fue bautizado con su apellido.

Es posible que los estrategas de Obama, que ya utilizaron la memoria de Abraham Lincoln para llegar a la Casa Blanca, hayan encontrado en Teddy Roosevelt material para tratar de mantenerse en ella. Pueden reproducir tal cual un fragmento de su historia de Nueva York que contiene reflexiones proféticas.

"Sin embargo -explicó el autor-, el orden y la tranquilidad que reinan en general no deben deslumbrarnos, pues existe siempre en medio de nosotros, debajo de la ciudad, 'un volcán apagado', como en todas las demás ciudades del mundo occidental. Este peligro durará fatalmente mientras que los ricos continúen mirando la existencia desde el punto de vista de una loca frivolidad; mientras que otros persistan en seguir la carrera comercial con una avidez feroz, con un perfecto desprecio de la justicia; mientras que los pobres sientan, con una sombría cólera, los varios males que sufren, males que aquejan a unos por su culpa y a otros sin ella. Así, pues, ellos, tan sensibles a las injusticias que sufren, no comprenden que es una locura quererles curar aceptando la dirección de visionarios ignorantes o de criminales demagogos".