Todo el poder para Rajoy

Los populares obtienen sus mejores resultados y superan la mayoría absoluta de José María Aznar en 2000. Rubalcaba logra los peores resultados de los socialistas desde la transición, por debajo de los que consiguió Felipe González en 1977

ALBERTO AYALABILBAO

España estrena un nuevo ciclo político. El Partido Popular de Mariano Rajoy logró ayer una aplastante victoria en las elecciones generales al obtener 186 escaños, cifra récord que rebasa los 183 que logró José María Aznar en 2000. La marca absoluta la conserva el PSOE que, con Felipe González al frente, obtuvo 202 diputados en 1982.

Con su triunfo, la formación conservadora, que tiene ante sí el reto de afrontar la peor crisis económica de las últimas décadas y consolidar la normalización de Euskadi tras el adiós a las armas de ETA, se convierte en el partido con más poder en nuestra historia reciente. El PP controla más de la mitad de los ayuntamientos, incluida la mayoría de las grandes capitales, y once de las diecisiete comunidades. Todas excepto Euskadi, Cataluña, Andalucía, Navarra, Canarias y Asturias.

Los socialistas representan el reverso de la moneda. El PSOE, capitaneado por Alfredo Pérez Rubalcaba, sufrió un descalabro sin paliativos. Se dejó en las urnas 4,3 millones de votos respecto a los comicios de 2008 y no pasó de los 110 diputados, que suponen la peor marca desde la restauración de las libertades. No sólo por debajo de los 125 en que se quedó Joaquín Almunia en 2000, sino también de los 118 parlamentarios de 1997 y de los 121 de 1979.

El PSOE, que hace cuatro años se impuso en seis autonomías, ayer no lo hizo en ninguna. Las encuestas ya preveían la derrota andaluza, no así la del PSC en Cataluña, significativa para las aspiraciones de Carme Chacón.

Los populares fueron la fuerza más votada en todas las comunidades, excepto en dos. En Euskadi, donde apenas pudieron repetir los 210.000 votos y los tres diputados de 2008. Y en Cataluña, donde fueron terceros, con tres diputados más que en 2008, pero por detrás de CiU -que se impuso por primera vez- y el PSC.

Victoria especial

Especial significación adquiere el claro triunfo obtenido por Mariano Rajoy en Andalucía. Porque se trata del principal granero histórico de votos de los socialistas, porque el PSOE jamás había perdido unas generales allí y porque dentro de menos de cinco meses -en marzo-, se celebrarán elecciones autonómicas.

José Antonio Griñán, uno de los dos únicos barones socialistas aún en el poder junto al lehendakari Patxi López, decidió no hacer coincidir las generales con las autonómicas con una secreta esperanza. El PSOE, pese a la derrota de ayer, confía en que aumente sus posibilidades la eventual impopularidad de las medidas que pueda adoptar con carácter inmediato el PP para atender a las exigencias de Europa.

Los comicios dejaron otros titulares. Hasta trece partidos tendrán representación en el Congreso, tres más que la última legislatura y cifra récord que sólo se había dado en la legislatura 1989-1993. Se estrenan Amaiur, Equo, el Foro por Asturias de Francisco Álvarez Cascos y Geroa Bai, la coalición de Uxue Barkos, diputada en las dos últimas legislaturas por la desaparecida Nafarroa bai.

Nada menos que siete formaciones dispondrán de grupo parlamentario propio. Además del PP, el PSOE, CiU y el PNV, como la anterior legislatura, Izquierda Unida, UPyD y Amaiur. Con ello, el nacionalismo vasco tendrá por primera vez dos sensibilidades con grupo en la Cámara Baja, aunque la izquierda abertzale ya ha anunciado que no participará de forma normalizada en los trabajos parlamentarios.

Como era previsible, la coalición de izquierdas recogió parte del voto de castigo al PSOE que no fue al PP o a la abstención. IU obtuvo casi 1,7 millones de votos, aunque sólo 11 parlamentarios, cinco menos que los nacionalistas catalanes, pese a aventajarles en medio millón de sufragios.

El otro vencedor de la noche fue, sin duda, Unión Progreso y Democracia (UPyD). El partido de Rosa Díez cosechó casi 1,1 millones de votos y obtuvo cinco diputados -cuatro por Madrid y uno más por Valencia-, que le otorgan grupo y voz propia en la Carrera de San Jerónimo.

Cara y cruz

Tras una campaña de perfil bajo en la que declinó avanzar sus intenciones, seguro de que si no cometía errores tenía a su alcance La Moncloa, después de las derrotas en 2004 y 2008, se esperaba con interés la primeración declaración de Mariano Rajoy tras cerrarse el escrutinio. Quien en apenas un mes se convertirá en el sexto presidente del Gobierno español de la democracia, no descubrió sus intenciones.

El dirigente popular, sobrio en la victoria, consciente de que asume el poder en el momento más delicado de las últimas décadas, afirmó que «nadie debe sentirse inquieto» por su victoria. «Mis únicos enemigos serán el paro, el déficit y la deuda», avanzó el futuro presidente, quien prometió, además, pensar en los más desfavorecidos a la hora de tomar decisiones. «La voz de España volverá a ser respetada en Europa. Dejaremos de ser un problema, para participar de las soluciones», enfatizó.

En el flanco socialista, Rubalcaba se encargó de poner cara a la debacle en solitario. El candidato del PSOE reconoció el duro castigo infligido por los ciudadanos a su partido. Aseguró que trabajarán desde la oposicioón para que no haya retrocesos en los derechos básicos. Y agregó que acababa de solicitar al presidente en funciones y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, marginado en la campaña y que ayer no compareció tras el revés, la convocatioria de un congreso ordinario de renovación «lo antes posible». No quiso precisar si arroja la toalla o aspirará a liderar el PSOE.