«Han muerto compañeros», dicen los funcionarios que contrataron a un zahorí

Siguen sin explicarse la proliferación de casos de cáncer en Lakua y aclaran que ellos han pagado al experto, en respuesta a la pregunta parlamentaria del PNV

MARÍA JOSÉ CARREROBILBAO
Péndulos de zahoríes para detectar puntos de energía. / EL CORREO/
Péndulos de zahoríes para detectar puntos de energía. / EL CORREO

«Existe una preocupación general. Es así. Y por mucho que nos digan que la estadística de casos es normal, seguimos preocupados. La gente enferma y algunos compañeros ya se han muerto». Quien así habla es una funcionaria del Departamento vasco de Industria, ubicado en la planta quinta del edificio Lakua I. Forma parte del grupo de empleados que, alarmados por la detección de varios casos de cáncer, contrató a un zahorí para que analizara los campos electromagnéticos de su área laboral.

Este experto en fuerzas energéticas también conocido como feng shui emitió un dictamen sobre la disposición de los puestos de trabajo. En base al informe, los funcionarios han llevado a cabo una serie de cambios en la colocación de mesas y otros materiales de la oficina.

El asunto no habría ido más allá de la anécdota de no haber sido por una pregunta del PNV en el Parlamento vasco. La diputada jeltzale Fátima Ansotegi ha pedido explicaciones al consejero de Sanidad, por la presencia del zahorí en las instalaciones gubernamentales. En concreto, quiere saber «qué alegaron los trabajadores para solicitar este servicio, cómo valora el consejero el análisis que realizó, quién ha corrido con los gastos de contratación, qué cambios se han realizado» en las oficinas y si las modificaciones «han supuesto algún coste para las arcas públicas».

La iniciativa parlamentaria ha generado cierto estupor en los empleados. No la entienden. «Nosotros estamos preocupados. Pensamos que hay más casos de cáncer de lo que es normal y trasladamos nuestra inquietud al servicio de Prevención, que ha estudiado la casuística. Nos dicen que no hay nada raro, que todo es consecuencia de la edad y de otros factores relacionados con las condiciones de vida. Vale. Pero como la preocupación general sigue, decidimos agotar todas las posibilidades», añade la funcionaria, una mujer que ya ha superado un cáncer y que prefiere hablar desde el anonimato.

En ese querer «agotar todas las posibilidades» contra la enfermedad entra en escena el zahorí. Los empleados de Industria contrataron sus servicios y el hombre acudió un día a Lakua a estudiar las fuerzas electromagnéticas. «Nos comentó los puntos negativos que se formaban y, después, procedimos a hacer pequeños cambios que han costado cero euros», recalca.

La funcionaria elude responder si cree en la capacidad de una persona para determinar la incidencia en la salud de la disposición de un puesto de trabajo. «Si alguien me dice que mi mesa no está en la posición adecuada, la cambio. Si puedo mejorar, ¿por qué no voy a hacerlo?», concluye.

«Respeto al sufrimiento»

El responsable del servicio de Prevención del Gobierno vasco, Ismael Gorostiza, elude opinar sobre la iniciativa de los trabajadores, por lo que se limita a decir que «la enfermedad produce un sufrimiento psicológico, así que respeto su decisión». A renglón seguido, el médico explica el papel de Prevención, una vez que los funcionarios de Industria transmitieron su inquietud por la detección de varios casos de cáncer de forma casi simultánea.

El servicio médico de Lakua contactó con el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral (Osalan), así como con oncólogos de Osakidetza. Con las pautas de trabajo que siguen los responsables del Registro de Cáncer de Euskadi, se ha realizado un primer informe que descarta una mayor incidencia del cáncer entre los trabajadores del Departamento de Industria. Según este análisis, los cánceres registrados desde 1991 son 13 en una plantilla de unas 140 personas, «sin contar el numeroso personal eventual o de designación directa que han pasado en estos años». Además, entre los 13 casos, hay 10 tipos diferentes de tumores. Y esto, según los expertos, «es muy significativo, ya que no se puede hablar de un desencadenante común». Ismael Gorostiza comenta que, en cuatro casos, las personas habían desarrollado el tumor «antes de trabajar en Industria».

Aunque Osalan sigue con el estudio epidemiológico, el médico de Lakua quiere tranquilizar a sus compañeros. «Desde la oncología no hay evidencia científica para mantener que el medio laboral de Lakua I les haga enfermar. Simplemente, nos hacemos mayores». Ahora se trata de que los funcionarios lo crean.