Berlusconi y Sarkozy piden poder cerrar las fronteras en las crisis migratorias

Se aprueba una propuesta para que el Banco Europeo de Inversiones dé créditos a largo plazo por valor de 10.000 millones de euros a los países de la ribera sur del Mediterráneo

EFEROMA
Berlusconi y Sarkozy piden poder cerrar las fronteras en las crisis migratorias

Los Gobiernos de Francia e Italia han propuesto modificar el Tratado de Schengen, que establece la libre circulación de personas, como consecuencia de la actual crisis migratoria por el flujo de indocumentados del norte de África. En la práctica supone la posibilidad cerrar las fronteras antes crisis migratorias irregulares.

Al término de la cumbre bilateral ítalo-francesa celebrada hoy en Roma, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha explicado que, durante su encuentro con el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, ambos acordaron además pedir una "mayor solidaridad" a sus socios comunitarios para hacer frente a la crisis migratoria. "Hemos hablado de Schengen. Las cosas tienen que ser reguladas entre países amigos sobre la base del derecho existente. Ninguno quiere negar Schengen, pero en circunstancias excepcionales hemos acordado que pueda haber variaciones que tienen que ser trabajadas de modo conjunto", ha comentado Berlusconi en una comparecencia de prensa conjunta.

"Francia cada año ha recibido más de 50.000 inmigrantes. Italia ha recibido, por el contrario, una media de 10.000. El esfuerzo de Francia ha sido cinco veces superior al esfuerzo hecho por Italia y de esto nosotros somos conscientes", ha añadido. El jefe del Gobierno italiano ha explicado asimismo que de esta cumbre bilateral sale una carta común que Italia y Francia enviarán al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, para pedir una "mayor solidaridad" a sus socios y la colaboración en medidas de apoyo a los países de la ribera sur del Mediterráneo.

Por su parte, Sarkozy, quien ha expresado la cercanía del pueblo francés con el italiano ante la emergencia migratoria a la que hace frente con la llegada de más de 26.000 indocumentados del norte de África en 2011, ha indicado que el deseo de Francia es que "Schengen siga vivo, pero para que viva tiene que ser reformado".

Apoyo de Túnez

La cumbre ítalo-francesa celebrada este martes en Roma, en la que participaron los ministros del Interior, Economía y Exteriores de ambos países, resultó "muy, muy positiva", según ha explicado Berlusconi. "De ella sale la fuerte convergencia de Francia e Italia sobre todos los temas que hemos afrontado. Como sabéis hemos podido abordar distintos asuntos, como la situación en Libia, en el Mediterráneo, la migración y la cooperación con el norte de África", ha indicado el jefe del Gobierno italiano.

"Hemos decidido trabajar juntos en las relaciones con el Gobierno de Túnez para la vigilancia de las costas para que no haya este volumen de inmigración", ha indicado Berlusconi, quien ha explicado que el presidente francés comparte la intención disuasoria de las medidas tomadas por su Gobierno para impedir que más tunecinos se echen al mar hacia las costas italianas.