Avatares en la vida real

Neurocientíficos suizos emplean la realidad virtual y sistemas de diagnóstico por imagen para cazar la esencia cerebral del yo y llevarlo más allá de los límites del cuerpo

L.A. GÁMEZBILBAO
Olaf Blanke dirige las pruebas de un voluntario con su avatar. Foto: EPFL./
Olaf Blanke dirige las pruebas de un voluntario con su avatar. Foto: EPFL.

¿Podremos algún día proyectarnos en un avatar como hacen los 'marines' espaciales de la película de James Cameron? Si usted cree que no, que eso son cosas de la ciencia ficción, es que no conoce los trabajos de Olaf Blanke. Este neurólogo suizo intenta averiguar en qué lugar del cerebro reside el yo, dónde se localiza el sentimiento de estar dentro del cuerpo físico y controlarlo. Y ha utilizado ya avatares, humanos virtuales, para profundizar en el conocimiento de las bases neurobiológicas de la autoconciencia con la esperanza de que en un futuro pueda extenderse ésta a voluntad más allá de los límites del cuerpo.

Blanke, que presenta hoy sus avances en Washington en la reunión anual de la Asociación para el Avance de la Ciencia (AAAS), ha usado en sus investigaciones una mezcla de realidad virtual y sistemas de diagnóstico por imagen. Los sujetos que han participado en sus experimentos, en el Laboratorio de Neurociencia Cognitiva de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, se ponían un casco con electrodos que registraban su actividad cerebral mientras controlaban un avatar en un entorno tridimensional generado mediante un visor estereoscópico o proyecciones en una pantalla.

Una vez que el individuo controlaba su avatar, los investigadores trataban de confundirle respecto a aspectos fundamentales de la autoconciencia como dónde se localizaba su yo y cual era su cuerpo. Para ello, tocaban o no al sujeto al mismo tiempo que tocaban virtualmente al avatar, cambiaban su perspectiva de primera a tercera persona y ponían a los hombres dentro de personajes virtuales femeninos.

El yo corporal

Aunque los resultados del trabajo no se han publicado todavía, según Blanke, la información recogida muestra variaciones respecto al grupo de control en la respuesta de las regiones frontal y temporoparietal del cerebro, las implicadas en la integración de la visión y el tacto en una percepción coherente. «Nuestra investigación se acerca al yo como la forma en que el cuerpo se representa en el cerebro y cómo afecta esto a la mente consciente. Este concepto del yo corporal probablemente fue anterior a otras nociones del yo en el desarrollo evolutivo de el hombre», afirma.

Conocer las bases neurobiológicas de la autoconciencia permitirá avanzar en la percepción del tacto y el equilibrio, la neurorrehabilitación y los tratamientos contra el dolor, y la comprensión de las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, y tendrá repercusión en la robótica y la realidad virtual. Servirá en un futuro para proyectar nuestro yo y que, por ejemplo, un cirujano dirija una intervención o un geólogo explore una cavidad a través de avatares. Por eso, después de conocer cómo reacciona nuestro cerebro a la realidad virtual, el siguiente objetivo de los neurocientíficosinvestigadores será inducir a sujetos ilusiones tan fuertes que sean incapaces de distinguir entre su yo físico y su yo virtual.

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