Reconstruyen el accidente de Mikel Uriarte en el Puente Colgante

El joven, que cayó a la ría con su coche el 8 de septiembre, se golpeó en la cabeza antes de morir ahogado

ELCORREO.COMBILBAO

Casi cinco meses después de que el joven Mikel Uriarte perdiera la vida al precipitarse con su coche a la ría desde la plataforma del Puente Colgante, los peritos han llevado a cabo esta pasada madrugada la reconstrucción del accidente. Las pruebas han consistido en medir la adherencia de las ruedas tanto en suelo mojado como en seco y comprobar la seguridad de la barquilla. Y es que la familia lleva denunciando desde hace tiempo la falta de seguridad en el transbordador, que les llevó a impulsar una campaña de recogida de firmas para adoptar medidas.

"Mojado y muy resbaladizo, con algunos deterioros por el paso de vehículos -gastaduras de color negro-". Así describió la Policía autonómica el estado del firme de la barquilla la noche del 8 de septiembre tras la inspección ocular. En ese momento, hace apenas unas horas que Mikel Uriarte ha perdido la vida al caerse a la ría a los mandos de su coche. Los buzos localizan su cadáver dentro del vehículo a cuatro metros de profundidad sobre la 1.30 horas. La causa oficial de la muerte es "asfixia mecánica por inmersión en agua", aunque en el interior no se encuentran signos de lucha. Los daños del deportivo, con el techo aplastado, la luna delantera rota y desplazada hacia el interior y una puerta desencajada, invitan a pensar que el joven, que no llevaba puesto el cinturón de seguridad, perdió el conocimiento al chocar brutalmente contra la base de la estructura del puente.

Lo que sucedió antes se fue aclarando en los partes policiales. La diligencia de apertura de atestado describe el último día del joven, de 22 años. Cómo viajó con dos amigos a Madrid para buscar piso de cara a sus próximos estudios de Empresariales en la capital, y cómo llegó a Portugalete sobre las doce de la noche y se dirigió al transbordador para llegar a su casa en Las Arenas (Getxo). Es el momento fatal. No hay turismos en la barquilla, atraviesa longitudinalmente la plataforma, choca con la barrera metálica de seguridad y cae a la ría sumergiéndose rápidamente.

Los propietarios de una chocolatería cercana son los dos principales testigos. También el encargado del control del Puente Colgante, que, ante lo que acaba de ver, entra apresuradamente en la barquilla, donde "resbaló y cayó al suelo". Este incidente se esgrime como una de las pruebas del alarmante estado que esa noche presentaba el suelo de la barquilla, sumamente deslizante. El operario, según la Ertzaintza, "se cayó al suelo al patinarse y se le levantaron los dos pies hacia delante, por lo que no fue un tropiezo". El dueño de la chocolatería recuerda, a su vez, cómo el 'Honda Civic' había accionado sus frenos -se encendieron los pilotos traseros- y entonces "el vehículo pareció deslizarse y coger mayor velocidad". El hostelero, que trabaja desde hace más de 20 años en un local cuyos miradores dan a la centenaria estructura, declara ante los agentes que ha observado a motoristas y ciclistas frenar, resbalar y caer al suelo "cuando la plataforma está mojada". Igual que aquella fatídica noche tras las copiosas lluvias registradas.

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