Joan Rosell, un liberal económico clásico

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El nuevo presidente de la CEOE y presidente de Fomento del Trabajo, la patronal catalana, Joan Rosell Lastortras (57 años), es un liberal económico clásico con gran vocación por llegar a pactos y acuerdos. De joven era un seguidor de los padres del liberalismo, así como de Friedrich August von Hayek, el economista austríaco que dedicó su vida a desmontar las tesis de Keynes, mucho más intervencionista en lo económico.

Incluso llegó a formar parte de The Mont Pelerin Society, la sociedad multidisciplinar que se reunía en la pequeña localidad de Mont Pelerin, cerca de la ciudad de Montreux, Suiza, y que seguramente ha sido uno de los grupos de pensamiento ('think tank' o fábrica de ideas) más influyentes del liberalismo.

Rosell ha pasado de pequeño empresario, gestiona la empresa juguetera Congost, a ser uno de los miembros más relevantes de la denominada sociedad civil catalana, con puestos en el consejo de Criteria, el holding de participadas de La Caixa, y una de las personas cercanas al presidente de esta caja de ahorros, Isidre Fainé.

Precisamente es el sector financiero, junto con el turístico, unos de sus principales valedores a la hora de asumir la presidencia de la CEOE, según han señalado las fuentes empresariales consultadas.

De la misma manera, Rosell contaría con el apoyo del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid y de las patronales madrileñas, además del lógico visto bueno de la patronal catalana Fomento del Trabajo, mientras que el de la Generalitat, existiendo, resulta irrelevante, dada la situación preelectoral que se vive en Cataluña, cuando falta un mes para las elecciones autonómicas catalanas.

Buena relación con Madrid

Rosell también ha mantenido muy buenas relaciones con los poderes económicos de Madrid y así ocupó la presidencia de Fecsa-Enher cuando esta compañía era la filial catalana de Endesa, que estaba entonces presidida por Rodolfo Martín Villa.

En 2007 publicó un primer libro, titulado '¿Y después del petróleo, qué?', en el que se definía como un experto en el sector energético preocupado por las garantías de suministro. Llegó a la presidencia de Fomento de Trabajo por casualidad, en 1995, cuando murió Antoni Algueró que ocupaba el cargo y él fue escogido como sucesor.

Si bien formalmente ha tenido posturas duras respecto a la reforma laboral o la modificación del marco de pensiones, en la práctica Fomento del Trabajo ha estado por los pactos y los acuerdos. Como resultado en Cataluña ha tenido un nivel de confrontación social por debajo del que ha existido en el resto de España.

Su pasión por llegar a acuerdos también se ha reflejado en su trabajo en Fomento, como cuando intentó fusionar Fepyme con Pimec, una operación que buscaba crear la gran patronal de pymes catalana y que fracasó o cuando intentó denodadamente llegar a un pacto con Joaquim Boixareu para no tener que celebrar elecciones en Fomento, que Rosell finalmente ganó por amplia mayoría.

Roces con la CEOE

Su presidencia en Fomento no ha estado exenta de roces con la CEOE, que llegaron a su punto álgido en 2006 cuando estalló la tensión entre la patronal catalana y la española tras unas declaraciones del entonces presidente José María Cuevas en las que apoyaba a Endesa en su batalla contra la oferta de compra lanzada por Gas Natural y que decían que la gasista había lanzado "una opa a la catalana".

En 2006 Joan Rosell, que conocía la patronal española desde su cargo de vicepresidente, optó por no presentar su candidatura para suceder a Jose María Cuevas al frente de la CEOE después de haber elaborado un programa para reformar la organización empresarial.

Rosell siempre ha abogado por un programa de modernización de la CEOE, basado en desvincular la organización empresarial de los partidos políticos, dotarla de más independencia, reducir procedimientos burocráticos y aplicar las normas de buen gobierno de las compañías cotizadas en bolsa.

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