Guti: "No iba borracho, no di ni 0,71"

Guti chocó contra un autobús pero salió ileso. La Prensa turca dice que arrojó una tasa de alcohol de 2,71, cinco veces más de lo permitido

YOLANDA VEIGA
Esta imagen ha dado la vuelta al mundo./
Esta imagen ha dado la vuelta al mundo.

Se dice de los niños que tienen un ángel de la guarda que les libra de los peligros que ellos, bendita inocencia, no ven. Algunos lo conservan incluso a los 'taitantos' y quizá el domingo iba de copiloto con Guti, cuando sufrió un accidente que ayer dejó en segundo plano la resaca liguera del fin de semana. El ex jugador del Real Madrid, que desde el verano viste la camiseta del Besiktas turco, chocó contra un autobús en Estambul. No sufrió ni un rasguño y la cosa quedó en un susto. Eran las cuatro de la mañana y acababa de salir de una discoteca. En la prueba de alcoholemia arrojó una tasa de 2,71 por litro de sangre, cinco veces más de lo que permite la ley, que fija un máximo de 0,5 -tasa que un hombre de 70 kilos puede alcanzar tras beber dos latas de cerveza o dos vasos y medio de vino en ayunas-. Le han multado y le han retirado el carné seis meses. Eso dicen los medios de comunicación turcos.

Él dice otra cosa: «Es mentira que fuera borracho. Cumplí con el requisito de ir a hacer el control, pero es mentira que diera 2,71. No di ni 0,71», se defiende en 'Marca' el futbolista, molesto con la dimensión que ha tomado el asunto. Mucho más enfadado está con el vídeo que ayer circulaba por todas las televisiones y por internet: se le ve un poco afectado en el coche y saliendo de comisaría. «Creo que alguien llamó a la televisión para que grabara mi salida de la comisaría. Tuve que esperar a que viniera la Policía porque no hablo bien el turco y teníamos que hacer el parte».

Pide que no se saquen las cosas de madre, e insiste en que fue «un choque ligero» y que sólo se rompió el retrovisor de su coche, un Range Rover de color blanco que en el vídeo se ve casi intacto. Él, aparentemente, también salió del coche igual que había entrado. «No tengo ninguna lesión. Salí a cenar y tuve un leve accidente», confirmó el futbolista. Y lo corroboró el club en su web: «El jugador ha tenido un accidente, pero su salud es buena». José María Gutiérrez, Guti, pasó la noche en su casa, quién sabe si en vela, temiendo el follón que se iba a montar al día siguiente o durmiendo a pierna suelta por la suerte que había tenido.

Porque si las cosas son como las cuentan los medios turcos, ha tenido una suerte mayúscula. El diario 'Hurriyet' dice que el jugador, de 34 años, circuló un tramo en dirección contraria, reventó un neumático y chocó contra un autobús municipal para evitar una pared. Parece que inicialmente se negó a 'soplar', aunque no le quedó más remedio.

Juergas y romances

Se queja el centrocampista de Torrejón de Ardoz (Madrid) de que «se ha exagerado todo» y trata sin éxito de desviar la cuestión hacia el terreno deportivo: «Lo importante es que ganamos -por 1 a 0- al Bursaspor un partido clave». Claro que, antes del accidente de coche, el triunfo ya se vio empañado por los incidentes en el campo entre ambas hinchadas. El propio Guti tuvo que esquivar a un aficionado del equipo rival que saltó al césped, pero la cosa acabó aún peor, con tres aficionados heridos -acuchillados- en la trifulca que se armó después del partido.

El caso es que por muy decisivo que sea, no hay triunfo que valga cuando entra en juego lo extradeportivo. Y en eso, en cuestiones extradeportivas, Guti tiene experiencia: «Me gusta mucho disfrutar de la noche con mis amigos. Sinceramente, no me veo con 60 años en una discoteca hasta las seis de la mañana, me veo ahora», decía el año pasado en una entrevista. Juerguista y donjuán, porque desde que puso fin a un matrimonio de diez años con Arancha de Benito, la prensa rosa ha atribuido al ex madridista infinidad de romances: Amaia Salamanca, Amaia Montero, la ex Miss España Raquel Rodríguez, Noelia López...

La multa de Castillo

Lo peor es que Guti enseñó ayer otra cara. La más fea que puede mostrar un deportista. Ya se la habíamos visto a otros: a Ever Banega, a Romario, a Deco, a Miguel Rebosio, a Michael Phelps, a Simas Jasaitis... Y hace sólo unos días al jugador del Athletic de Bilbao Xabier Castillo. La Policía le dio el alto de madrugada, cuando vio que su coche hacía «una maniobra irregular». El alcoholímetro parece que marcó 0,6. Además de la reprimenda, el club le impuso una multa de 10.000 euros. Guti, de momento, apenas ha tenido que desembolsar 300. Una propina para quienes cobran sueldos galácticos.

Eso no les duele. Lo peor es lo otro, la imagen. Y esa asociación, tan antinatura entre alcohol, excesos y deportistas que les 'humaniza' para mal. Por ahí no pasa la afición, al menos la española. Aquí sienta como un tiro que los futbolistas trasnochen.

Que se lo pregunten si no a los aficionados del Betis, que pusieron verdes -más aún- a los suyos después de la famosa fiesta de Halloween de hacenueve años. Los béticos llevaban tres jornadas sin ganar y acababan de eliminarles de la Copa del Rey. No había mucho que celebrar, pero aún así montaron un fiestón en casa de Benjamín. A las cuatro y media de la madrugada se presentó allí el presidente Lopera y les chafó la juerga. Algunos escaparon por las ventanas. Y de ahí, al campo, donde la afición les recibió con una sonora pitada.

A otros, sin embargo, les ríen la gracia. La escenita ocurrió hace un par de años en un campo de fútbol de Bielorrusia. El árbitro salió al terreno de juego borracho. Incapaz, no ya de dirigir el encuentro, sino de caminar en línea recta, le retiraron al vestuario entre los aplausos del graderío. Guti que no espere ovaciones.