La solvencia española está en entredicho

La rebaja de la calificación de S&P provoca un nuevo hundimiento en la Bolsa

MANU ALVAREZBILBAO

Standard & Poors, una de las tres agencias de calificación de solvencia más importantes del mundo, rebajó ayer la nota de España e incluso anunció que sus previsiones de evolución en el medio plazo son «negativas». La noticia cayó como un jarro de agua fría en el tramo final de la sesión bursátil, hasta provocar una febril actividad vendedora y una importante caída el Ibex perdió ayer el 2,9%, que se suma a la corriente negativa generada por el efecto Grecia. Como resultado, la Bolsa española ha perdido en las dos últimas sesiones el 7% de su valor y vuelve a situarse en los niveles de febrero, cuando surgieron las primeras dudas sobre la salud de las cuentas públicas españolas.

La rebaja de la calificación es un problema añadido que tendrá consecuencias negativas, por mucho que la vicepresidenta De la Vega se aprestase ayer a asegurar que «el Gobierno hace correctamente sus deberes»; que el secretario de Estado de Economía calificase de «sorprendentes» los argumentos de la agencia de calificación y que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tratase de lanzar un mensaje optimista al asegurar que «hemos dejado atrás la recesión». En la misma línea, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, calificó de «coyuntural» la rebaja de la calificación de la deuda y auguró que cuando se resuelvan las dificultades financieras de Grecia «las cosas volverán a su justo término». El problema, apuntan los analistas, no es sólo el encarecimiento de la deuda española algo ya inevitable, sino incluso la imposibilidad de colocar esos activos en algunos mercados que huyen de los riesgos elevados.

No creen al Gobierno

El análisis de S&P es contundente y contiene varios mensajes destinados al Gobierno. En síntesis, que sus medidas de ajuste no son suficientes y que hay razones para pensar que las estimaciones sobre el crecimiento de la economía en los próximos años y la evolución del déficit no se van a cumplir. Así, por ejemplo, mientras que el Ejecutivo considera que el PIB nacional retornará a los niveles previos a la crisis en el año 2013, la agencia de rating no cree posible que suceda hasta 2015.

S&P cree que hay razones sólidas para pensar que al Gobierno español se le pueden complicar aún más las cosas, hasta el punto de desbaratar su senda de retorno a un déficit público controlable. La primera, apuntan, la posibilidad de que sean necesarias inyecciones adicionales en el fondo de rescate de entidades financieras, el Frob. La segunda es el conjunto de daños colaterales que va a tener el efecto Grecia. Esto es, un encarecimiento del coste de la deuda para el Estado y con ello nuevas dificultades para cumplir los objetivos de estabilización de las cuentas públicas y, en definitiva, menos opciones para retornar a tasas de crecimiento económico aceptables.

El informe de la agencia advierte también sobre dos cuestiones estructurales. Así, llama la atención sobre el excesivo endeudamiento de la economía privada española apunta que en niveles muy superiores a los países del entorno y advierte de que aún persisten los problemas de competitividad de un país en el que los costes laborales han crecido en exceso y que muestra un nivel de exportaciones aún muy bajo, el 25% de su Producto Nacional Bruto. Por si fuera poco, el informe tira de las orejas al Gobierno de Rodríguez Zapatero por mantener un mercado laboral «inflexible», con un paro que «alcanzará el 21% este año».

El retoque a la baja en la calificación española llega cuando los mercados financieros no habían digerido aún el anuncio que hizo esta agencia el martes, al recortar la nota de la solvencia portuguesa y especialmente la de la deuda griega. Esta última ha sido colocada a ese nivel que se conoce en el mercado como bonos basura y que, en términos coloquiales, supone un riesgo elevadísimo de no recuperar el dinero que se le presta al Estado heleno.

Una montaña rusa

La jornada bursátil de ayer fue una auténtica montaña rusa, con movimientos radicales hacia arriba y abajo, en medio de noticias alentadoras y otras deprimentes. En el arranque de la sesión, la Bolsa española marcó una tendencia de descenso en picado el Ibex perdía el 3% en torno a las once de la mañana, aún bajo las influencias negativas del tsunami griego. A primera hora de la tarde, los rumores de que el Gobierno alemán había relajado su posición y estaba a punto de dar su autorización definitiva al rescate financiero de Grecia, introdujeron algunas dosis de optimismo para devolver las cotizaciones a los niveles del martes. A las tres de la tarde, sin embargo, la constatación de que el FMIevalúa las necesidades de fondos de Grecia en 120.000 millones de euros casi tres veces más de lo previsto hizo retornar la fiebre vendedora, que adquirió una velocidad meteórica en la última media hora de la sesión, cuando comenzó a extenderse la noticia de la nueva calificación de S&P para la deuda española.

Con todo, los expertos consideran que hay numerosas incertidumbres sobre el futuro inmediato. «Grecia se ha convertido en el Lehman Brothers de la deuda pública afirmaba ayer Juan María Ochoa, analista de Fineco y su salvación resulta imprescindible, aunque probablemente no sea suficiente». Y es que, sostiene el sector financiero, el deterioro de la credibilidad de Portugal, España o Irlanda se ha extendido de tal forma que «cada día que pasa se complica aún más la solución definitiva».

La situación es, además, especialmente delicada para la banca española, que consiguió atravesar la crisis financiera con heridas limitadas pero que puede sufrir seriamente las consecuencia de esta mutación que ha puesto el foco sobre la deuda pública de algunos países. Y es que, señalan fuentes del mercado financiero, una buena parte de la deuda pública portuguesa en circulación está, precisamente, en manos de entidades españolas.