Rueda la manzana

ENRIQUE PORTOCARRERO

Anadie se le escapa ya que el proyecto del Guggenheim de Urdaibai se ha convertido en manzana dorada de la discordia para la egomaniaca disputa electoral. Y como en la boda de Peleo y Tetis, aunque no sabría decir muy bien quien es uno y quien es la otra, la fruta rueda sembrando la disputa.

Disputa y discordia, claro, que no permiten el diálogo sereno o la reflexión seria que requiere un asunto como este. Por ejemplo, dice la diputada de Cultura que los doce estudios de viabilidad encargados por la institución foral «avalan la factibilidad del proyecto». Pues faltaría más, porque ya sería de libro Guinness que el solicitante de un estudio abonase el mismo para que se certifique la inviabilidad de lo que demanda. Por eso mismo, en lugar de esgrimir los doce estudios como si fuesen las Tablas de la Ley, más lógico sería que estudiase con su socio institucional los factores críticos para el éxito del proyecto, buscando consensos y certidumbres sobre una iniciativa verdaderamente interesante, pero nunca exenta de riesgos.

De la misma manera, no estaría de más ni un análisis consensuado sobre la revitalización global de toda la comarca, incluyendo o no el proyecto, ni un debate sereno sobre el encaje del edificio de Ricardo Bastida, cuestión ésta sometida ya a una cascada de tonterías. Naturalmente uno no se ha caído de un guindo como para pensar que el rodar de la manzana se va a detener en plena vorágine preelectoral, obrando el milagro del consenso. Pero déjenme decirles, al menos, que tan absurda es la bravuconada de sacar adelante el museo ante todo y en solitario, como la de su ciega e irracional oposición. El ciudadano de a pie se merece algo más, señores políticos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos