A los bares se les bajan los humos

En apenas seis meses, no se podrá fumar en bares, restaurantes ni discotecas, algo que los hosteleros han asumido con buen talante

MARÍA ZABALETAVITORIA.
La principal preocupación de los hosteleros es quién deberá hacer cumplir la normativa. ::
                              SERGIO ESPINOSA/
La principal preocupación de los hosteleros es quién deberá hacer cumplir la normativa. :: SERGIO ESPINOSA

El humo es el ceremonial de la amistad, dice un proverbio chino. Sin embargo, va camino de convertirse en el enemigo público número uno. Al menos, a partir del próximo verano, cuando el tabaco quede vetado en el País Vasco. En apenas seis meses, esa «Euskadi sin humos» prometida por el lehendakari Patxi López será una realidad y, en general, los hosteleros de Vitoria lo han asumido con buen talante.

«Tarde o temprano tenía que llegar. No nos va a quedar más remedio que acatar la nueva Ley y hay que ser realistas. Así ha sucedido en Europa y ése va a ser el camino que tendremos que seguir aquí también», viene a decir la mayoría de los hosteleros consultados por este periódico.

Con «resignación», algunos, y con «perspectivas», otros, lo cierto es que, en mayor o menor medida, todos tienen asumido que la nueva Ley Antitabaco que prepara el Gobierno vasco no les da opción a la pataleta. «Por eso, lo que nos toca -apunta Luis Miguel Varona, propietario del Dublín y del Jardín de Falerina- es aplicarla todos, sin excepción». «No podemos hacernos la competencia sobre algo prohibido», comparte la directora del hotel NH Canciller Ayala, Gemma Guillerna.

Y es que, abunda el responsable del bar Gora y de la discoteca Jimmy Jazz, Iker Arróniz, «enfrascarse en el debate de si la Ley está bien o mal es estéril. Es algo que tarde o temprano llegará, así que cuanto antes la aprueben, antes nos acostumbraremos».

Con todo, y pese a haber asumido su próxima condición de espacios libres de humos, a los hosteleros de Vitoria también les asaltan muchas dudas. Por ello, insiste el propietario del restaurante Zaldiaran, Gonzalo Antón, «a diferencia de la que está ahora en vigor, que ha sido una chapuza, la nueva Ley tiene que ser clara y concisa».

Vigilancia y control

En este sentido, una de las cuestiones que más inquieta a los propietarios de bares, restaurantes y discotecas es sobre quién recaerá la responsabilidad de vigilar y hacer cumplir la futura normativa. «Debería suceder como con el cinturón de seguridad. Quien fume en un lugar prohibido que pague la multa correspondiente. Lo que no puede ser es que el hostelero se tenga que hacer cargo de las sanciones», reclama María Jesús Jiménez, propietaria del World Music.

En este mismo sentido apunta Pablo Ojeda, encargado de la discoteca Cool. «A mí me parece perfecto que se prohíba fumar, pero desde luego hay que buscar la fórmula apropiada para poner las medidas de contención. Aunque vigiles, si la gente sigue fumando, ¿quién va a cargar con esa responsabilidad?», se pregunta.

«¿Y quién va a responder por el ruido que haga toda la gente que salga a fumar a la calle?», inquiere Joseba Carasa, uno de los socios de la también discoteca The Group. Y es que son las salas de fiestas, coinciden los hosteleros, las que mayores problemas van a tener a la hora de hacer cumplir la Ley. Por su mayor tamaño, que complicará la vigilancia de quienes se salten la prohibición a la torera, y por sus horarios de cierre, mucho más amplios.