La corona de Torre Iberdrola

Un helipuerto de 18 metros de diámetro rematará el edificio más alto de EuskadiLa primera pista privada para aeronaves de Vizcaya sólo se empleará «en casos de emergencia»

JOSU GARCÍA JOSUGARCIA@DIARIO-ELCORREO.ESBILBAO.
La corona de Torre Iberdrola

Tendrá algo más de 18 metros de diámetro y, en principio, se utilizará únicamente para vuelos sanitarios o de emergencia. El primer helipuerto ubicado en un edificio privado de Vizcaya comenzará a construirse en sólo unas semanas en lo alto de la Torre Iberdrola, a 165 metros de altura. El coloso, que abrirá sus puertas en 2011, alcanzará su techo en menos de un mes. Desde que alcanzó la cota cero, el que será el mayor rascacielos de Euskadi se ha levantado en el tiempo récord de 11 meses.

El área destinada al aterrizaje y despegue de helicópteros pondrá el broche a un inmueble cuya construcción absorberá 240 millones de euros. EL CORREO ha tenido acceso a los planos y a las características de una pista que ahora deberá ser autorizada por el Ministerio de Medio Ambiente. El organismo dependiente del Gobierno central deberá decidir si es conveniente someter el proyecto a una declaración de impacto ambiental o si, por el contrario, no es necesario al implantarse en un entorno urbano.

Ubicado en la azotea de un inmueble de 41 plantas, el futuro helipuerto de Torre Iberdrola será una de los pocos equipamientos de este tipo que existen en España. Apenas se encuentran rascacielos que rematen su estructura con una superficie especialmente pensada para aeronaves. Destacan las de la Torre Picasso y las Torres Kio, en Madrid. Y, en Barcelona, la del hotel Rey Juan Carlos I. En otros países, como Estados Unidos o Brasil, los helipuertos son mucho más comunes. Allí, las normas de aviación son menos restrictivas. Por ejemplo, en Sao Paolo, que cuenta con la segunda mayor flota mundial de este tipo de aparatos, un número apreciable de ejecutivos acuden a diario en este medio de locomoción a sus puestos de trabajo en el centro financiero de la ciudad para ahorrarse los atascos.

No será éste el caso de Torre Iberdola, al menos por ahora. «Únicamente funcionará en caso de operaciones de salvamento o emergencia», se asegura en el proyecto redactado por la ingeniería Idom, que ya ha sido presentado al Ministerio de Medio Ambiente. El actual reglamento de Navegación Aérea prohíbe que helicópteros de un solo motor sobrevuelen núcleos urbanos de más de 50.000 habitantes, con la única excepción de los aparatos sanitarios. La estructura diseñada para el techo de Euskadi está especialmente diseñada para el aterrizaje del Eurocopter 135, un tipo de aeronave bimotor que emplea el Gobierno vasco.

En realidad, los vuelos privados sobre ciudades están muy limitados. Rara vez se autorizan. Sólo se permiten en casos excepcionales, normalmente si a bordo viajan altos cargos públicos, como el presidente del Gobierno o algún ministro. Por ejemplo, hace cinco años, José Bono sobrevoló Madrid y aterrizó sobre el césped del Bernabéu. En el hotel barcelonés Rey Don Juan Carlos, la pista se usa «muy pocas veces al año», según apunta uno de sus empleados. «Cuando viene alguna personalidad y, a veces, con motivo del gran premio de fórmula 1», añade.

El helipuerto de Torre Iberdrola cumple todas las normas internacionales de aviación. Además de representar una vía de evacuación, su construcción permitirá estar preparados para acoger vuelos privados en caso de que la rígida legislación se flexibilice.

Ubicación óptima

La zona de despegue descansará sobre una gruesa placa de hormigón, de 150 a 200 milímetros. Será capaz de soportar una carga de 4.500 kilogramos. Los ingenieros que han redactado el proyecto consideran que la ubicación de la infraestructura es óptima para la orientación de los pilotos. El edificio está ubicado «muy cerca de la ría y del museo Guggenheim, lo que, sin duda, les ayudará a guiarse con facilidad» en caso de un vuelo nocturno.

El documento presentado ante Medio Ambiente asegura que la instalación apenas tendrá un impacto negativo en el entorno. El estudio considera que los gases contaminantes de los helicópteros suponen una parte muy pequeña de las emisiones globales provocadas por el tráfico en una ciudad como Bilbao. Respecto al ruido, se asegura que el número de operaciones será muy escaso y que la «zona ya se encuentra afectada por el área de influencia del aeropuerto». La estructura contará con un separador de hidrocarburos para recoger el combustible que se pudiera derramar.

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