El humedal de Astrabudua languidece

Erandio reclama al Gobierno vasco la recuperación de este antiguo pulmón verde convertido ahora en un «foco de infecciones»

EVA MOLANOERANDIO.
El río atraviesa el humedal de Astrabudua en una de sus zonas mejor conservadas. ::
                             PEDRO URRESTI/
El río atraviesa el humedal de Astrabudua en una de sus zonas mejor conservadas. :: PEDRO URRESTI

Los vecinos de Astrabudua lamentan que las instituciones hayan dejado morir el humedal del barrio, un pulmón verde donde en su día se catalogaron 52 especies de plantas, 6 tipos de peces, 5 anfibios, 8 reptiles, 51 aves, muchas de ellas migratorias, y 18 mamíferos. Antes de que el espacio se catalogara dentro del Grupo II del Plan Territorial Sectorial de zonas húmedas del Gobierno vasco en 2004, la zona húmeda de Astrabudua ocupaba casi 9 hectáreas, desde su límite con la ría hasta la rotonda de 'La Puñalada', en Erandio. Después, diversas construcciones y el progresivo desecamiento de la vega, que han propiciado, entre otros factores, la proliferación de huertas ilegales y la plantación de árboles secantes, han provocado la desaparición de sus valores medioambientales.

Ahora, apenas quedan dos hectáreas de superficie húmeda, denuncia Iñigo Zuberogoitia, un reputado biólogo que creció en el barrio. Aprendió a amar a los animales en la vega y fue uno de los impulsores para que este espacio quedara protegido. Él y un amigo comenzaron a movilizarse cuando el Ayuntamiento planeó construir en la zona. Y, tras muchos esfuerzos, arrancaron al Ejecutivo el compromiso de que el humedal se restauraría una vez ejecutada la carretera que conecta Astrabudua con la Avanzada, controlando los aliviaderos de aguas pluviales para que abastecieran de agua a la vega.

Zuberogoitia asegura que incluso existió una partida económica para realizar expropiaciones, ya que muchas parcelas cuentan con legítimo propietario y el humedal es de dominio público hidráulico. Pero todo se quedó en humo, y ahora muchas especies han desaparecido. «Nadie ha hecho los deberes, han dejado morir el humedal y ahora está en las últimas», explica. El experto argumenta que Astrabudua ha sido el hogar de colonias de visón europeo y de carricero tordal, casi extinto en el País Vasco, además de poblaciones de gallinetas. Todavía es el hábitat del pez espinoso y la Diputación prohíbe alteraciones medioambientales en esta zona. El portavoz socialista, Juan Otermín, reconoce que «los años de olvido» también lo han convertido en un foco de contaminación e infecciones.

Los vecinos denuncian que «la situación actual del humedal es consecuencia de obras, rellenos, alteraciones urbanísticas y las aguas contaminadas». De hecho, su estado de abandono genera inundaciones en el barrio «cada vez que llueve de más». Por un lado, por culpa del dique de la presa que construyó la empresa Dow Chemical y, por otro, por los rellenos artificiales, que impiden que el agua fluya con naturalidad, afirman.

Chabolismo e inundaciones

El anterior alcalde, Mikel Arieta-Araunabeña, afirma que el Consistorio barajaba alternativas para acabar con el chabolismo en la zona. Recuerda que explicó a la oposición que el Consistorio se reunió con representantes de la Agencia Vasca del Agua (URA) para que acometiese intervenciones a fin de preservar el humedal y paliar el riesgo de inundaciones. Ahora, el Ayuntamiento ha pedido al Gobierno vasco que elimine la presa de Dow. También han exigido a URA un mantenimiento más constante en los aledaños del río Udondo.