El TAV cerrará la última gran trinchera de Bilbao

El soterramiento de las vías de alta velocidad, Renfe y Feve liberará en Abando 85.000 metros cuadrados

TERESA ABAJO |BILBAO.
El ministro saluda efusivamente a Iñaki Azkuna en presencia de Patxi López, el consejero Arriola y Mikel Cabieces. ::                             MITXEL ATRIO/
El ministro saluda efusivamente a Iñaki Azkuna en presencia de Patxi López, el consejero Arriola y Mikel Cabieces. :: MITXEL ATRIO

La alta velocidad no sólo traerá a Bilbao la ansiada conexión con Vitoria, San Sebastián y otros corredores ferroviarios, que revolucionará los tiempos de viaje. Al engancharse al tren del futuro, la capital vizcaína cerrará su última gran trinchera y ganará 85.000 metros cuadrados en el corazón de la ciudad, junto a la estación de Abando. El TAV entrará bajo tierra hasta la terminal y también se soterrarán las líneas de Renfe y Feve, según el estudio informativo realizado por el Ministerio de Fomento.

El ministro José Blanco presentó ayer en la propia estación las líneas maestras del documento ante una amplia representación de autoridades encabezada por el lehendakari. Unos y otros lanzaron mensajes de «lealtad institucional» para llevar adelante este «proyecto de país», capaz de ilusionar a todos, que ayer dio su primer paso en firme. Ni el alcalde ni el diputado general perdieron la ocasión de recordar el retraso acumulado. «Este negocio empezó hace siete años, es la única parte mala de lo que voy a contar», dijo Iñaki Azkuna. «Ha habido una comisión que no ha funcionado y ahora, necesariamente, tendrá que funcionar».

Bilbao es la última de las capitales vascas donde se define la integración de la red de alta velocidad en la trama urbana. A diferencia de Vitoria y San Sebastián, todavía no se ha cerrado el presupuesto de las obras. Como referencia, las de la capital alavesa, que también incluyen una operación de cirugía urbana con el soterramiento de las vías, costarán 476 millones de euros, una suma que no será difícil superar. La idea es seguir el modelo de Ría 2000 y aprovechar parte de los terrenos ganados al tren para construir viviendas y oficinas que aporten recursos económicos. Sin embargo, habrá que recurrir a los presupuestos del Ministerio de Fomento, que pedirá la colaboración de las instituciones vascas.

Tampoco se han puesto fechas, ya que faltan muchos estudios y la tramitación es compleja. Las obras no podrán empezar en ningún caso antes de tres años y durarán otros tres o cuatro, en convivencia con el tráfico ferroviario. El tren llegará antes - se calcula que entre Bilbao y Vitoria podrá ser una realidad en 2014-, así que los viajeros tendrán que utilizar una estación provisional. Aunque quedan estas incógnitas por despejar, con el estudio presentado ayer se ha dado un paso de gigante para acercar la alta velocidad a Bilbao.

Una gran plaza

El proyecto nace con buenos cimientos, ya que todos los representantes institucionales le han dado su apoyo. No en vano es una oportunidad histórica de superar la última gran barrera urbana después de cerrar las heridas de Amezola y Basurto, y con el compromiso de iniciar este año las obras de soterramiento de Feve en Irala. Ahora se trata de unir el Ensanche y Bilbao La Vieja, las dos caras del centro de la ciudad.

El TAV llegará a Abando desde Basauri a través de un túnel de siete kilómetros de longitud. El ministro aseguró que el trazado diseñado por Fomento es compatible «con las soluciones que estamos estudiando para la conexión entre Bilbao y Santander en alta velocidad». De la estación de Abando se conservará el edificio actual, con el centro comercial Vialia, y su característica vidriera, pero por lo demás se transformará por completo. La gran cubierta será derribada y, en lugar de subir, los pasajeros bajarán a los andenes. En un primer nivel, encontrarán los trenes de cercanías, tanto de Renfe como de Feve. Y más abajo, a unos catorce metros de profundidad, los de alta velocidad y los regionales. En el exterior habrá dos vestíbulos separados, pero los viajeros no tendrán que salir a la calle para pasar de uno a otro medio de transporte. También se garantizan las conexiones subterráneas con el metro.

La mayor parte del terreno ganado a la playa de vías quedará libre, como una gran plaza, con zonas deportivas y de estancia. Sólo se podrá construir en el espacio que no está directamente sobre el tendido, el lateral de Hurtado Amezaga y la esquina próxima a Bailén. La estación de La Concordia perderá su uso ferroviario al integrarse las vías de Feve en Abando, pero el edificio, un bello ejemplo de la arquitectura modernista, se conservará. Otra oportunidad que la ciudad deberá aprovechar en el futuro.

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