Los niños se acercan a los animales del corral

Menores de entre 3 y 10 años participan en una actividad que se plantea como oferta de «entretenimiento» en el periodo vacacional La exposición 'Pita, pita' del Museo de Etnología de Briones implica a los pequeños con las manualidades

ROBERTO RIVERA
Los niños disfrutaron ayer en el taller de manualidades del Museo de Etnología de Briones recortando y pintando. ::
                             FOTOS: R. SOLANO/
Los niños disfrutaron ayer en el taller de manualidades del Museo de Etnología de Briones recortando y pintando. :: FOTOS: R. SOLANO

La exposición etnológica que se muestra al público en el Palacio de San Nicolás de Briones para recordar que animales y personas compartieron, además de destinos, espacios vitales, no sólo se abre al mundo. También se acerca a esa paradigmático e insoldable universo en el que se mueven los pequeños, ajenos a lo que rula a pie de tierra, tan rutinario y absurdo en ocasiones; siempre centrados por instinto en lo que se idealiza en las alturas y da impulso.

Lo consigue el taller de manualidad que se anunciaba para ayer y que volverá a celebrarse el próximo sábado, 2 de enero, para que los 'chaveas' sepan lo que fuimos y, desde el origen de lo que somos aunque tratemos de ocultarlo, puedan imaginar un futuro mucho más racional, más ecuánime, más constructivo (frente al concepto destructivo de todo lo que se les oferta como aluvión).

Que se sepa, porque se sabe y ellos, desde ayer, lo tienen algo más claro. La sociedad de la tecnología, en imparable proceso de regeneración, encuentra sus cimientos a mitad de siglo XX en viviendas donde la comida llegaba por los pelos; y para hacerla más asequible y económica, crecía en cobertizos y corrales adosados a la habitación de los chicos que, además de aprender de los animales con los que compartían correrías y juegos, agradecían el últimos sacrificio de estos para que ellos también pudieses crecer a lo alto.

Ejercicio de resurrección

Los talleres impulsados por el Museo de La Rioja deberían entenderse, después de ver el interés depositado por la tropa de 'menudos' que secundaban los conocimientos impartidos por Carolina Sánchez en la planta baja del viejo palacio, como ejercicio de resurrección en plena Navidad, periodo de nacimiento a fin de cuentas.

Porque la cuadrilla, 'mocosos' de entre tres y diez años con la mente bien despierta, se encargó de recuperar, en este caso con la ayuda de plantillas de cartulina y ovillos de lana, bien estructurados, el espíritu de aquellos pollitos que trasteaban por la parte de atrás de las casas de los riojanos que sentaron las bases de esta sociedad, en imparable aunque no siempre acertada evolución, para crecer, desarrollarse y confirmar que «la energía no se destruye; se transforma»; y alimentar los sueños y los cuerpos de quienes hoy son sus padres y abuelos, gracias a su inmolación, nunca voluntaria.

Primera parte de un plan algo más ambicioso pero siempre genial. Para el próximo sábado se anuncia la realización de un segundo taller de manualidades que, según apunta la monitora del museo etnológico, servirá para confeccionar un pequeño corral, recreando las figuras de los animales que compartieron necesidades y destino con los humanos, en corcho o cartón.

Pero recurriendo siempre a la creatividad ingenua pero imprescindible de los 'enanos', que volverá a disfrutar y aprender.