La familia Adams

JOSÉ LUIS PEÑALVA

Decía Bouardaloue que la condición esencial de la fe es no ver y creer lo que no se ve. Eso explicaría muchas cosas. Entre otras, por qué los considerados hombres religiosos hacen tantas veces la vista gorda. El escándalo que ha supuesto para Irlanda conocer que el patriarca de la familia Adams abusara sexualmente de algunos de sus diez hijos y que el hermano de Gerry Adams, Liam (hasta ahora huido de la Justicia) lo hiciese de su hija Aine desde que ésta tenía cuatro años, enciende todas las luces de ese oscuro proscenio. Mientras sobre el escenario se proyectaba la terrible obra del terrorismo del IRA.

Si grave es el hecho en sí, el abuso de los niños como seres especialmente vulnerables no tiene perdón, merece una especial reflexión su ocultamiento. Mucho más que la caída de algunos de su iconos o la tentación de mezclar debilidades humanas con patriotismo. Que una familia sumamente religiosa pueda reconocer el asesinato a los 16 años por el patriarca de los Adams de un policía y pasara por alto, sin embargo, crímenes sobre la libertad sexual de un menor, debe hacernos pensar. Y en Irlanda, donde todavía dimiten obispos por haber ocultado las prácticas sexuales de sus sacerdotes, pone en evidencia las distintas naturalezas del pecado. El sexo sería la peor ofensa contra Dios, mientras las violencia en forma de guerras o contra la libertad sexual de las personas sería condescendiente y resignadamente aceptada o cuando menos, disimulada en la práctica. En ese sentido, la actitud de la familia Adams, en consideración a sus monstruosas aficiones, no sería mas que la punta de un iceberg social, en el que las religiones serían, en ocasiones, la expresión de la miseria humana y «su mayor verdad y su fuerza». Y todavía más, la casuística política que ha llevado la paz a Ulster, ¿permite la rehabilitación de estos personajes emboscados tras su religión o su credo patriótico? ¿Habrá que reescribir de nuevo la historia? ¿O deberemos aceptar simplemente que los servicios secretos británicos que tenían perfectamente infiltrado el IRA (como se supo en 2008, el chófer de Gerry Adams y uno de sus hombres de confianza, pertenecían al M15) no utilizaron esta información en beneficio propio y de su causa, siendo totalmente ajeno a ello quien fuera máximo ideólogo del grupo independentista? El patriarca abusador fue enterrado con honores militares y su féretro cubierto por la bandera tricolor. Ese hecho es el que causa mayor dolor y mortifica la conciencia de Gerry.