El alcance del cambio

FLORENCIO DOMÍNGUEZ

Los últimos datos del Euskobarómetro que elabora el Departamento de Ciencia Política de la UPV han agitado las aguas de la política vasca. Socialistas y populares, aturdidos, se afanan a buscar explicaciones al desafecto hacia el Gobierno vasco que refleja el sondeo, mientras los nacionalistas, eufóricos, celebran los resultados.

Un sondeo tan rico en datos como el Euskobarómetro -probablemente uno de los trabajos sociológicos con mayor rigor de los que se hacen en España- permite fijarse en algunos aspectos mientras que otros igual de relevantes pasan desapercibidos. Así, habría que ver si los nacionalistas son tan entusiastas de otras partes del sondeo como la que revela que el Estatuto de Gernika tiene hoy más apoyo popular que hace treinta años, que se mantiene el respaldo a la Constitución española o que el deseo de independencia sigue siendo minoritario.

Un dato que ha pasado desapercibido en esta ocasión es el incremento durante el último año del miedo a hablar de política, especialmente entre los ciudadanos que no son nacionalistas y que se sienten más cohibidos para expresar sus opiniones que los nacionalistas. Y ese es un dato que hay que tener en cuenta a la hora de interpretar las encuestas porque, como escribió hace tiempo el catedrático de Psicología José Luis Pinillos en un artículo sobre el País Vasco, «bajo ciertas condiciones, el miedo hace maravillas, y una de ellas es, por supuesto, el síndrome de Estocolmo, que como ya habrá advertido el lector no sólo se produce en los secuestros». (Cuenta y Razón nº 33)

El miedo, sin embargo, no es el único factor que condiciona la opinión pública en Euskadi. Con la llegada de Patxi López a la presidencia del Gobierno vasco y el paso del PNV a la oposición se produjo el cambio en el terreno institucional, pero la formación nacionalista sigue teniendo la capacidad de marcar el pensamiento dominante que se impone incluso en sectores ajenos al nacionalismo. Una prueba de la influencia del PNV la vivieron los socialistas al formar gobierno cuando se toparon con el rechazo de muchos profesionales a entrar en el ejecutivo por temor a molestar al partido jeltzale.

El auténtico cambio político en el País Vasco se pondrá de manifiesto cuando los socialistas estén en condiciones de neutralizar esa capacidad del PNV de imponer el pensamiento políticamente correcto en la sociedad vasca. El trabajo institucional desde el Gobierno vasco es uno de los caminos para conseguir esa ascendencia social, pero no es el único ya que los socialistas, como líderes del cambio al que aspiran, tienen que ser capaces de promover cambios en la mentalidad de muchos ciudadanos para estar a la altura del PNV.