Gorordo ajusta cuentas

De alcalde de Bilbao a 'gran hermano' en el TVCPEl martes presenta el libro con su tesis doctoral sobre la necesidad de más transparencia pública para atajar la corrupción

JOSÉ MARI REVIRIEGOBILBAO.
José María Gorordo posa en las inmediaciones de la Alhóndiga, uno de los proyectos que no pudo llevar a cabo. ::
                             MITXEL ATRIO/
José María Gorordo posa en las inmediaciones de la Alhóndiga, uno de los proyectos que no pudo llevar a cabo. :: MITXEL ATRIO

José María Gorordo ha estado en ambos lados. 'Gastando' como director general de EITB o alcalde de Bilbao (1987-1991) y 'controlando al que gasta' como concejal en la oposición y consejero del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP), puesto que ocupa desde 2002 tras poner fin a su etapa política. Esta experiencia le ha servido para elaborar una tesis sobre la gestión contable de las instituciones con la que se acaba de doctorar con sobresaliente 'cum laude' en Economía. «Ha sido por unanimidad», se congratula.

A sus 62 años, mantiene el tirón. Le miran, le paran, le saludan por la calle. Acusado por sus detractores de populista, es el único regidor bilbaíno que está rodeado de vecinos en el tradicional cuadro que dejan los mandatarios como testigo de su paso por el Ayuntamiento. Ahí quedó inmortalizado el político expulsado del PNV después de un duro pulso con el entonces lehendakari Ardanza, a quien reclamó mayores inversiones para la ciudad como jefe del Gobierno vasco. En señal de protesta, abandonó la Alcaldía. En 1995 reapareció al frente de Iniciativa Ciudadana Vasca, plataforma vecinal que se convirtió en la sorpresa de las elecciones municipales, desplazando en aquella ocasión al PSE como la tercera fuerza más votada.

No es la primera vez que ajusta cuentas con su pasado. Hace tres años obtuvo la misma calificación universitaria al doctorarse en Derecho con un trabajo sobre las Cámaras de Comercio, otro campo que conoce bien y del que salió también algo trasquilado. La Cámara de Bilbao le despidió en 1997 por una presunta falta de dedicación profesional. Gorordo no se arrugó. Entabló un largo pleito que finalizó con un acuerdo extrajudicial. Le indemnizaron con cien millones de las antiguas pesetas y, en una negociación paralela, pactó la entrada de ICV en el Ejecutivo local de Azkuna, que gobernaba en minoría en su primer mandato (1999-2003) y sufría los embates de la oposición.

El pasado de Gorordo sirve para comprender su trabajo actual y ayuda a entender la trayectoria de un político que busca reinventarse, aunque a veces lo haga sólo ante el sistema. La tesis que acaba de publicar, 'El control de las cuentas públicas' (Ed. Thompson-Aranzadi), es una prueba de sus ganas por seguir en la brecha. En este trabajo, plantea una de sus reivindicaciones «de siempre». Citando al histórico economista Stuart Mill, sostiene que «la verdadera democracia es la democracia de todos. La falsa, es la democracia de la mayoría».

Romper moldes

A 'Josemari', como le conocían los bilbaínos en su etapa de alcalde, siempre le ha gustado romper moldes. Cuando tenía la makila de Bilbao, acostumbró a repartir poder entre los grupos de la oposición en busca de la transparencia. Aunque tuvo sus críticos -le acusaban de «manirroto»-, Gorordo cedió responsabilidades de Gobierno a todos. Al PP, que asumió la jefatura de Personal; a HB, que llevó la riendas de las sociedades del matadero y la funeraria municipales. El PSE era entonces su socio de gobierno y en él comenzaba a despuntar como concejal de Urbanismo Rodolfo Ares, hoy consejero vasco de Interior. En aquellos tiempos, el Ayuntamiento compró la finca del parque Etxebarria, entonces la mayor extensión verde de un Bilbao gris que salía de su crisis más profunda, y proyectó la reforma de La Alhóndiga, una vieja bodega de vinos en desuso en pleno centro de la villa. En colaboración con Oteiza y Sainz de Oiza, Gorordo veía en este edificio renovado grandes cubos, en un diseño totalmente rompedor. Quedó en el cajón por ser excesivamente caro y no convencer a muchos. Casi veinte años después, La Alhóndiga entra en la recta final de las obras, aunque con otro proyecto, con la firma de Azkuna. Paradójicamente, el bloque tendrá cubos; «cubitos», matiza Gorordo.

El libro de Gorordo, que sale a la venta a 98 euros, no aborda estos detalles sobre su vida política, pero sí le han servido para elaborar una tesis que aspira a ser libro de cabecera para las instituciones públicas, un manual profesional. Ahí vuelve a proponer que los partidos de la oposición tengan acceso a tres mesas capitales para la gestión de lo público. «La adjudicación de contratos, los ingresos de personal y las sociedades públicas». En su opinión, este control «más democrático» de los órganos que dependen de la Administración ayudaría a frenar «el fraude y la corrupción» que hoy afectan a numerosas instituciones en toda España.

Precisamente, las autoridades locales de Palma de Mallorca, una de las ciudades damnificadas por casos de irregularidades, le han invitado a presentar allí su libro dentro de un par de meses.

Gorordo es hoy consejero del Tribunal Vasco de Cuentas, a propuesta de su antiguo partido, el PNV. Este organismo, censurado en ocasiones por su excesiva dependencia de los partidos y por 'orientar' sus dictámenes en función de las mayorías políticas, funciona «bien, aunque podría hacerlo mejor» si los ayuntamientos introdujesen «criterios de objetividad y transparencia» en su gestión contable.

El martes presentará el libro en un acto en Bilbao en el que estará arropado por una representación plural, como a él le gusta. Gorordo estará acompañado por los alcaldes de Bilbao y Barakaldo, Iñaki Azkuna (PNV) y Tontxu Rodríguez (PSE), el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao (PNV), el portavoz del PP en las Juntas Generales de Vizcaya, Carlos Olazábal, y el abogado Mitxel Unzueta, uno de sus más fieles aliados en su época de litigios contra la Cámara de Comercio. «Además, he invitado a todos los alcaldes de Euskadi», anuncia.

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