El libro digital mueve ficha

El público de la Feria, que hoy se clausura, se interesa por los modelos electrónicos El nuevo formato obligará a las editoriales vascas a unirse para competir en Internet

RAQUEL CALVODURANGO.
Los libros electrónicos concitaron ayer el interés de los asistentes a la Feria de Durango. ::
                             MAIKA SALGUERO/
Los libros electrónicos concitaron ayer el interés de los asistentes a la Feria de Durango. :: MAIKA SALGUERO

Los libros electrónicos se han convertido en una de las atracciones de la 44ª edición de la Feria del Libro y Disco Vascos, que hoy cierra sus puertas. Cientos de visitantes se han interesado por los pequeños artefactos exhibidos en dos de los 'stands' ubicados en el pabellón Landako. «La gente se ha acercado con mucha curiosidad, unos preguntando qué es este aparato y otros, que ya lo conocían, con preguntas más técnicas», resumía ayer desde uno de los puestos Gexan Sors. La ligereza de los dispositivos y la posibilidad de almacenar en ellos varios cientos de obras han despertado el interés de los compradores. Sin embargo, los 'e-books' no estaban a la venta.

Lo que sí se podía comprar era el medio centenar de novedades en formato electrónico que se han puesto a la venta por primera vez en Durango. Sin embargo, ni la posibilidad de poder leerlos en la pantalla del ordenador, ni su precio, un 25% más barato que en papel, han conseguido que las ventas hayan superado la decena de ejemplares. «Quienes lo compran ya tienen el lector y ésos no son muchos», explicaba una de las vendedoras.

El libro digital ha centrado la atención de los profesionales, preocupados por la incidencia que puede tener en la industria editorial en un futuro no muy lejano. De hecho hay quien, como Enric Faura, director de Edi.cat, una plataforma digital que agrupa a tres editoriales catalanas, piensa que no es cuestión de hablar de futuro. «Las oportunidades están abiertas ahora, no dentro de cinco o diez años», advirtió durante su intervención en la mesa redonda que ayer debatió en Durango acerca de las incertidumbres que rodean al libro digital. «Hay que moverse ya, porque en la Red habrá sitio para dos o tres plataformas, pero no más», subrayó.

El presidente de los editores vascos, Jorge Giménez, hizo suya esta postura y realizó un llamamiento a la colaboración entre las editoriales para que los lectores puedan encontrarlas en el laberinto virtual que es Internet. «El problema no es subir los contenidos a la red, sino hacerlos visibles en ella», resumió. «Una por una, las editoriales vascas somos pequeñas. Juntas tampoco abarcamos mucho, pero podemos encontrar un espacio. Debemos empezar a poner las bases de esta colaboración antes de que sea demasiado tarde», exhortó.

Lograr esa visibilidad es uno de los retos, pero no el único. Los lectores, los de carne y hueso, necesitarán una guía, un mapa o un GPS que les ayude a encontrar el contenido que buscan entre los millones de documentos que flotan en la llamada nube digital. «El papel del editor seguirá siendo importante porque asegurar la calidad y la prescripción serán aún más necesarios», consideró Giménez.

Lo único que parece claro es que «el libro digital ha llegado para quedarse», como dijo el experto Andoni Sagarna en su lectura de la intervención de Joan Mari Torrealdai, que no pudo asistir a la charla. Ni su precio, ni su forma definitiva, ni las consecuencias que tendrá en la forma de leer o escribir se han definido aún. Ni siquiera su nombre pone de acuerdo a los expertos. «¿Podremos seguir hablando de libros?», se preguntaba Sagarna. Él prefería el término contenido, puesto que, como había indicado Giménez, «el libro digital podrá venderse por capítulos, alquilarse o incluso utilizarse como referencia de consulta, y cada uno de estos usos deberá ser gestionado y tasado de forma diferente».

«Creemos que el libro de papel y el libro digital convivirán aún durante mucho tiempo», concluyó Giménez. El presidente de los editores reclamó ayudas institucionales.