«De ser el ideólogo de la muerte hubiese declarado como imputado»

Iñaki Bidegain Testigo principal de la defensa Fue el único que vio al asesino del alcalde de Fago y niega que fuera Mainar. «Quien diga que he ocultado datos, miente», asegura

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.
El médico guipuzcoano, esta semana en San Sebastián. ::
                             JOSE USOZ/
El médico guipuzcoano, esta semana en San Sebastián. :: JOSE USOZ

Iñaki Bidegain, el médico guipuzcoano que la noche en la que asesinaron a Miguel Grima, alcalde Fago, vio al autor o a uno de los supuestos autores del crimen, afirma que quienes han manifestado que fue el inductor o instigador «sólo buscan la creación de un estado de opinión que conduzca a mi linchamiento». Bidegain, en la única entrevista que ha concedido, explica que si la noche de autos hubiese visto a Santiago Mainar lo hubiese dicho.

-Ayer se hizo pública la sentencia que condena a Santiago Mainar a 20 años y nueve meses por el asesinato de Miguel Grima. ¿Qué valoración hace?

-Se trata de una decisión judicial sobre la que no voy a pronunciarme.

-¿Cómo se encuentra después de dos semanas de juicio en las que han llegado a decir que es el ideólogo de la muerte de Grima?

-Si usted dice que han llegado a decir eso, así será. Por supuesto, es una mentira superlativa. De hecho, si eso fuera verdad, yo no hubiera declarado como testigo, sino como imputado. A partir de ahí, déjeme decir que esa frase sólo busca la creación de un estado de opinión que conduzca a mi linchamiento. Eso es lo que ha ocurrido con el hombre acusado de violar y matar a la hija de su compañera en Tenerife.

-Usted ha mantenido que nada tiene ver con los hechos y que siempre ha ofrecido la misma versión. Algunos, no obstante, aseguran que no ha contado todo lo que sabe.

-De nuevo miente quien dice eso. Yo he mantenido siempre una única versión, la de mi testimonio inicial, que se ha repetido varias veces en interrogatorios prolongados con el desgaste personal que estas situaciones provocan.

-¿Podemos hacer un repaso de lo que sucedió la noche de los hechos? Usted viajaba con su mujer. -Veníamos de San Sebastián. Como todos los viernes, habíamos ido a recoger a los dos niños de 13 y 11 años que vivían en un piso de la Diputación. Nosotros éramos sus padres de acogida para los fines de semana. El niño tenía un partido de fútbol importante al día siguiente y se quedó, sólo la niña de 11 años vino con nosotros. Salimos tarde porque habían tenido visita con su padre y todo se había retrasado. En el trayecto, la niña se durmió como siempre. Cuando dejamos la carretera general y nos metimos hacia Villarreal, la despertamos. Le gustaba ver a los animales de noche, jabalís, corzos, zorros.

-¿Puede recordar lo que vio cuando llegó al lugar del suceso?

-De repente veo un coche, me parece de la Guardia Civil, tiene una luz azulada dentro, más cerca veo que es un 'mercedes', matrícula Z. Digo: 'es el coche de Miguel' y paro más adelante por si necesita ayuda. La niña dice entonces 'ya viene'. Yo bajo la ventanilla, y espero a que la persona que viene se acerque.

-¿Vio a Grima?

-La persona que se acercó a mi vehículo no fue Miguel Grima.

-¿Usted preguntó a su interlocutor qué era lo que había sucedido?

-Sí, y él me contestó 'no pasa nada, siga el camino'.

-¿Cómo era esa persona?

-Yo en el juicio dije lo siguiente: 'Yo no sé quien es, pero sí puedo decir que no es Mainar ni ninguna de las personas que yo conozco en Fago y Ansó'. Mi percepción de la persona que vi fue la siguiente: me pareció alta, 1,80 metros ó más. Los rasgos de su cara eran alargados y redondeados, su tez era morena.

-¿Además del hombre con el que usted habló, vio a otras personas?

-Elena, mi mujer, y yo no vimos a nadie más, pero al marcharnos la niña dijo que había otra persona.

-¿En aquel momento, algo de lo que vio le pareció extraño?

-No. Después de pasar junto al coche, en el momento de parar, Elena dijo: 'no sé si el cristal de la ventana estaba roto'. Yo le dije: 'será que han bajado la ventanilla'.

-¿Qué hizo posteriormente?

-Nos fuimos al pueblo, cenamos, di un paseo, como hago habitualmente, y nos fuimos a dormir.

-¿Cuándo supo que Grima había sido asesinado?

-Exactamente alrededor de las 5 de la tarde. En cuanto lo supe, hice que localizaran a la Guardia Civil. Me tomaron declaración en mi casa. En ese momento agradecieron mucho nuestra colaboración.

-¿No es cierto, por tanto, que, como se ha asegurado, transcurrieran 48 horas hasta que usted advirtiese a la Guardia Civil del incidente de la víspera?

-No. Estamos ante otra mentira superlativa lanzada y repetida con el único objetivo de desprestigiarme, desprestigiarnos como testigos.

La misma pregunta

-¿Le han presionado para que dijera que la persona con la que usted habló era Mainar?

-Yo sólo le voy a contar lo que pasó, usted puede sacar la conclusión. Después de una conversación informal, el capitán Villalón me dijo: 'Bueno Iñaki, ahora que todo está aclarado, ahora que el presunto asesino está en la cárcel, ahora que ya no tienes porque tener miedo de nada, ahora que todo está controlado, me puedes decir que la persona que tú viste aquella noche, era Santiago Mainar'. Yo contesté: 'Pues no, en mi percepción no era Santiago Mainar'. Al poco tiempo, me planteó la misma pregunta. Mi contestación fue la misma. La situación se repitió alguna vez más.

-¿Le consta que hayan pretendido hacer lo mismo con otros vecinos de Fago?

-Tres personas interrogaron insistentemente a Mónica -propietaria del bar de Fago- durante dos o tres horas pidiéndole que dijera que yo había dicho que la persona que vino a mi coche era Mainar. Al día siguiente presentó una denuncia.

-Por aquellas fechas usted pidió protección. ¿Que temía?

-Sí. Pedí protección. Yo no sabía quién era la persona que se acercó a mi coche, no sabía quien había matado a Miguel, no podía saber en ningún caso si la persona o personas que habían matado a Miguel querían deshacerse de mí, de nosotros, como testigos.

-El último día del juicio, el fiscal manifestó que usted tenía un perdigón en el ala. ¿Qué cree que quiso decir?

-Lo que sé es que utilizó una metáfora. Siempre he pensado que en los juicios se plantean hechos, se habla de hechos. Supongo que esta metáfora, las mentes sanas la interpretarán de manera sana y las mentes retorcidas, de manera retorcida.