Desafinando

IGNACIO CABALLERO BOTICA. MADRID

Hace tan sólo unos días se conoció un informe de la industria musical británica que delataba que el negocio de la música había dejado de ser rentable... tal y como se ha conocido en los últimos cuarenta años.

Ahora, lo que resulta rentable (y mucho) es que los músicos hagan actuaciones en directo; posibilidad ésta que cada vez tienen más grupos gracias a las redes sociales y a la música gratuita en internet. De otra forma, estarían bajo el yugo de que una discográfica, repleta de ejecutivos estériles, les diera su bendición.

Esto ha obligado a bandas consagradas como U2 a montar directos espectaculares que han llenado estadios enteros. Hasta el mítico Cohen ha sabido meterse al público en el bolsillo en el tiempo de descuento de su propia vida.

En cuanto a la piratería pura y dura, sin ánimo de justificación aunque sí de explicación... convendría revisar la cantidad de grupos que sacan el mismo disco con una canción más en apenas unas semanas, por no hablar de los unplugged, los duetos, las remasterizaciones...

¿Piratas?... ¿qué piratas?