«Los diplomáticos trabajamos para el país, no para los gobiernos de turno»

La cónsul venezolana ensalza la capacidad de Bilbao «para reinventarse»

LUIS GÓMEZBILBAO
Rojas es la jefa del cuerpo diplomático de Bilbao. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ/
Rojas es la jefa del cuerpo diplomático de Bilbao. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La jefa del cuerpo consular de Bilbao, Yolanda Rojas, está de vacaciones en Maracai, situada a cien kilómetros de su Caracas natal. Desde su país analiza su nuevo cargo.

-¿Cómo llegó a la capital vizcaína?

-Tras ser viceministra de Familia y Desarrollo Social, me vine a la Embajada de Venezuela en España como ministra consejera. Estuve tres años, luego me asignaron el Consulado de Madrid y después me nombraron cónsul general en Bilbao. Llevo cuatro años y medio.

-¿Se trajo a toda su familia?

-¡Noooo! Vivo sola. Una hija la tengo en Madrid, pero los mayores viven allí (Venezuela), porque ya tienen familia y están casados.

-Pequeña, pero Bilbao hace hueco a 45 países. Muchas oficinas, ¿no?

-Bastantes. Es una tradición bilbaína la importante representación consular. Habla muy bien de la ciudad y de la importancia que los países dan a Bilbao.

-¿A más inmigrantes más consulados?

-En principio, sí.

-¿Es caro mantenerlos operativos?

-Depende de la actividad que se dé. Prima la proyección comercial, cultural, industrial, turística...

-Faltan grandes potencias: Estados Unidos, Japón, Rusia, China, India...

-A estos países, por lo general, les gusta centralizar las secciones consulares en las embajadas. No obstante, no le extrañe que en cualquier momento China o India tengan consulado en el País Vasco.

-Rumanía y Marruecos han sido las últimas incorporaciones. ¿Prevé nuevos consulados a corto plazo?

-Hasta que el país no lo decida, no lo sabemos.

-¿Hacen mucha patria?

-Sí. Ja, ja. Nuestro objetivo es difundir las potencialidades del país para favorecer las inversiones y abrir un camino de dos vías, de aquí para allá y de allá para acá. Vital es la atención a los compatriotas que necesitan orientación, protección...

-Para lograr ese objetivo, ¿hay que ser muy diplomático?

-Como cónsules tenemos la obligación de desmontar corrientes de opinión injustificadas. Los venezolanos, por ejemplo, somos tan normales y demócratas como ustedes.

-¿Sigue siendo un país peligroso?

-Honestamente, no. No más que otros. Tenemos un problema obvio de seguridad que afrontamos desde varios frentes.

-¿Qué trata con sus compatriotas?

-Fundamentalmente, temas de documentación. Sobre todo, los problemas de pasaporte cuando se les retrasa. La colonia venezolana, según la Policía de ustedes, es tranquila. En mi jurisdicción hay unos 5.000 compatriotas. Son mayoritariamente estudiantes y jubilados, que retornaron a sus raíces, aunque tienen allá a sus hijos.

-Declarada 'chavista', ¿entró por enchufe en su cuerpo consular?

-En absoluto. Ingresé en el mundo diplomático por designación presidencial pero por mis méritos profesionales. En Venezuela se ha intentado dar un giro a la actividad diplomática tradicional.

-¿Con gente afín a Chávez?

-Gente con una formación política interesante aprovechable para el mundo diplomático.

-¿Un diplomático está al servicio de su país o del gobierno de turno?

-Al servicio del país. Pero no sólo un diplomático. Todo profesional que entre en la administración pública se supone al servicio de su país, no del gobierno. Obviamente, la tarea se hace mucho más fácil cuando coinciden los planteamientos gubernamentales con los personales y del proyecto de país que uno ha soñado y defendido siempre.

-Sin fisuras.

-Tenga por seguro que si tuviese un criterio personal que difiriera de la corriente ideológica o política del presidente de turno, no habría trabajado con el gobierno. Las pocas veces que ocurrió me vi en la tesitura de tener que irme.

-¿Queda algo de leyenda acerca de la buena vida que se pegan los diplomáticos? ¿Saltan de fiesta en fiesta?

-Es absolutamente falso. No es mi caso ni el de los colegas que conozco. Ese mundo mítico y tópico que se ha montado... ¡quizá existió! No digo que no lo haya habido.

-¿Se ve obligada a comer muchos canapés?

-Ja, ja. No. Si no, hubiéramos perdido la línea casi todos.

-¿Cuántos países conoce?

-Colombia, Perú, Ecuador, Brasil, Costa Rica, Argentina, Alemania, España, Inglaterra, Francia, Italia, Venezuela, de punta a punta...

-¿Cuál es el mejor para vivir?

-Hay ciudades extraordinariamente importantes, muy bonitas y que te enganchan, pero a la hora de vivir en ellas... Para simplificarle la respuesta, le diría que Venezuela.

-¿Cómo ve Bilbao?

-Extraordinaria. Me capturó la capacidad de su gente para recrear y reinventar la ciudad y hacerla mejor. Eso no es fácil. Lamentablemente, hay ciudades que se quedan y no van más allá de un primer fracaso o de una situación límite.

-Juguemos a desmontar tópicos. Aparte de culebrones, mujeres bellas y ron, ¿qué más exporta Venezuela?

-Una gastronomía estupenda, paisajes vírgenes, gente buena... Más allá de la belleza que se vende, y en algunas partes se prefabrica, para venderla en concursos de belleza...

-Con la cantidad de petróleo que tienen, ¿cómo no consiguen salir adelante económicamente?

-Cuando Chávez asumió la presidencia se encontró un drama terrible, con un 60% de pobreza y un 30% de pobreza crítica. ¡Eso se acabó! El 92% de la población dispone de agua potable, el 98% de los niños están escolarizados... En las zonas de 'rancho' (chabolas) había gente que jamás había conocido un médico y debía bajar a la ciudad a buscarlos. Hoy los doctores suben allí.

-¿Hasta cuándo en Bilbao?

-Hasta que lo disponga el gobierno nacional. No depende de mí. Yo estoy muy a gusto. Trabajo bastante. l.gomez@diario-elcorreo.com

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