Recuperan la antigua ruta que unía Barakaldo y Abellaneda

El Museo de Las Encartaciones promueve para el senderismo el camino que los vecinos de Galdames recorrían hace siglos

JOSÉ DOMÍNGUEZBARAKALDO

Vivir en Galdames y trabajar en Barakaldo no supone ningún problema hoy en día. El corredor del Cadagua une ambos puntos en apenas 15 minutos. Pero antes no era así. Hace siglos los vecinos del municipio encartado debían atravesar montes durante horas para llegar a la localidad fabril, donde cada vez había más trabajo gracias a su por entonces todavía incipiente industria. El Museo de Las Encartaciones se ha propuesto recuperar para el senderismo aquella ruta y con este objetivo ha organizado para el 21 de noviembre una marcha que saldrá desde el barrio de El Regato y finalizará en la antigua Casa de Juntas de Abellaneda.

«Antiguamente Barakaldo formó parte de Las Encartaciones y esta es una manera de estrechar un poco el contacto», explica el director del museo, Javier Barrio. Se trata de la antigua 'senda de los galdameses', empleada sobre todo durante el siglo XIX y principios del XX. No se ha encontrado apenas documentación al respecto, pero sus promotores se apoyaron para su diseño en expertos antropólogos, el grupo Alpino turista de Barakaldo y, sobre todo, en la aportación de testimonios orales de personas que recuerdan el trazado que realizaban sus padres y abuelos.

23 kilómetros

La ruta se iniciará en El Regato y, tras seguir una antigua senda que corre paralela al pantano de Etxebarria, llegará al barrio de Castaños camino de la base del monte Eretza. Desde allí el recorrido continúa hacia la ermita de San Cosme y San Damián de Illeta y atraviesa del valle de Galdames a la altura del barrio de Amabizkar y asciende a Larrea y Ubieta.

Llegados a este punto una pista permite llegar con facilidad hasta el Museo de Las Encartaciones, ubicado dentro de la Casa de Juntas. Allí los participantes visitarán la exposición 'Barakaldo y sus autores', montada a partir del trabajo de investigación realizado por Txeru García Izaguirre y que ha plasmado en un libro.

El itinerario tiene 23 kilómetros y seis horas de duración. Barrio reconoce que los vecinos no solían recorrerlo en su totalidad a diario, sino por tramos. «Los de Abellaneda y otras zonas lo utilizaban más para llegar hasta el valle, mientras que los residentes en los pequeños núcleos intermedios eran los que trabajaban en la antigua ferrería de Urdandegieta, al final del antiguo pantano baracaldés, y luego en las fábricas», subraya. Su uso decayó con la Revolución Industrial y la mejora de las comunicaciones.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos