La BBK recorta el proyecto del Reina de la Paz

El nuevo centro acogerá a los antiguos residentes, pero en el futuro se dedicará a atender a discapacitados y jóvenes

TERESA ABAJO| BILBAO
El centro mantendrá, como mínimo, las 325 camas que tiene el actual. / FOTOS: MIREYA LÓPEZ/
El centro mantendrá, como mínimo, las 325 camas que tiene el actual. / FOTOS: MIREYA LÓPEZ

La BBK tiene sobre la mesa cinco proyectos para el solar que ocupa la residencia Reina de la Paz en el barrio bilbaíno de Ibarrekolanda. El que esbozó el año pasado con un estudio previo de la ingeniería Idom, y que contemplaba duplicar el número de plazas para dar cabida a personas dependientes y jóvenes sin recursos además de a los mayores, ha quedado descartado y se barajan fórmulas más modestas. El nuevo centro mantendrá, como mínimo, las 325 camas que tiene el actual, condenado al derribo porque sus instalaciones no cumplen la normativa del Gobierno vasco. A partir de ahí, no se ha fijado el límite. «Vamos a ver hasta dónde podemos llegar», afirman los responsables de la entidad.

Desde que los últimos usuarios abandonaron las instalaciones, el pasado mes de diciembre, el calendario no ha avanzado al ritmo previsto. El derribo se anunció para esta primavera y todavía no se ha pedido la licencia al Ayuntamiento. La demora no ha pasado desapercibida para los partidos de la oposición ni para los familiares, que se preguntan «por qué hubo que desalojar el centro con tanta urgencia, sin dejarles pasar allí ni las navidades». En diciembre venció el plazo marcado por la Diputación para el cierre de la residencia, al no haber realizado las reformas que exige la ley en habitaciones, baños y zonas de acceso. Después comenzó el reparto de mobiliario y enseres entre el centro foral de ayudas técnicas y diversas entidades sociales. El viernes cargaron un camión a primera hora de la mañana.

«Demasiado volumen»

La entidad de ahorro insiste en que ha evitado «achatarrar» el edificio, construido en 1975, para dar una utilidad al material almacenado durante tantos años. Sin embargo, el retraso tiene más que ver con la falta de definición del proyecto que tomará el relevo cuando se retiren las excavadoras. En un principio se planteó aprovechar el máximo de edificabilidad del solar -33.000 metros cuadrados- para construir un complejo en forma de U con 675 plazas, pero han llegado a la conclusión de que «no encaja. Es demasiado voluminoso, no respeta las alturas del plan y habría que retranquearlo para respetar los viales», describen las fuentes consultadas por este periódico.

Ahora se están analizando otras opciones menos ambiciosas. En el estudio encargado se contempla incluso la posibilidad de mantener en pie el inmueble y reformarlo para adaptarlo a la normativa, pero esta fórmula se ha descartado porque alargaría las obras y reduciría prácticamente a la mitad la capacidad del centro. Al construir un edificio más pequeño mermará también el presupuesto, que inicialmente se había fijado en unos 50 millones de euros. El proyecto está empezando a andar en plena crisis y los directivos de la caja buscan financiación complementaria a largo plazo, con la participación de organismos internacionales como el Banco Europeo de Inversiones. Aunque no ocultan la importancia del factor económico, aseguran que el problema del Reina de la Paz «no es tanto el presupuesto como acertar con el modelo: conseguir un edificio que quepa, que sea legal, que no rompa y que dé servicio a diferentes colectivos».

Su intención es elegir el proyecto definitivo en diciembre para iniciar el derribo a principios de 2010 y pisar el acelerador con las obras, de modo que se acerquen lo más posible a la fecha anunciada para inaugurar las nuevas instalaciones: finales de 2011. «No va a haber un retraso significativo», prometen. Cuando se abran las puertas, las personas mayores que han sido realojadas en otros geriátricos volverán a Ibarrekolanda. «Hagamos lo que hagamos, vamos a mantener nuestro compromiso con ellos», reiteran. El servicio será «el mismo que antes, con el mismo baremo de trabajadores por usuario», aunque probablemente «el edificio ya no tenga aspecto de residencia».

Y es que a más largo plazo dejará de funcionar como tal. La BBK entiende que en el futuro su obra social ya no debe dedicarse a este tipo de servicios. «Para los mayores que se valen por sí mismos hay bastante oferta privada y para los asistidos la oferta pública es suficiente», argumentan sus responsables. «No queremos competir con lo que ya existe». Su objetivo es abrir las nuevas instalaciones, en primer lugar, a las personas con discapacidad física. También darán cabida a las que sufren discapacidad psíquica y, por último, a los jóvenes que carecen de recursos económicos para independizarse. La idea es que «dos o tres colectivos» convivan en el complejo, que deberá adaptar su modelo de gestión para atender diferentes necesidades. Seguramente, tomará la forma de apartamentos tutelados. Reina de la Paz se convertirá así en la última residencia para la tercera edad de la obra social de la BBK. t.abajo@diario-elcorreo.com

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