La crisis de patrocinadores

A. R.

El baloncesto, un deporte que depende en buena medida de los patrocinadores, no puede permanecer ajeno a la crisis económica como si viviese en una burbuja. La caída de la construcción ya dejó huérfano hace un año al Murcia. Polaris World, una empresa inmobiliaria que levantaba casas junto a campos de golf florecientes como setas, compró el club para vender marca y se deshizo de él con el desplome de las ventas.

Este año no habrá el clásico duelo ceramista entre TAU y Pamesa, firmas que competían para ver cuál de las dos llegaba más alto en el alicatado hasta el techo. La familia Roig se ha hartado de meter dinero a fondo perdido con plantillones deslumbrantes que siempre rendían dos peldaños por debajo de lo previsto. Taulell -un patrocinador modélico- no podía justificar la entrega a una entidad deportiva profesional de 1,8 millones de euros anuales mientras sometía a sus trabajadores a un expediente de regulación de empleo.

La inmobiliaria iurbentia ya no patrocina al Bilbao Basket, que se ha buscado la vida por la senda institucional Ayuntamiento-Diputación y el traslado al BEC, fuente de ingresos mayores a La Casilla. El Gran Canaria recurre a la promoción de la isla con el año 2014 y MMT ha abandonado un club a la deriva, el Estudiantes, por una apuesta a caballo ¿ganador? como es el Real Madrid.

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