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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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El metro ya se ha abierto camino desde Moyua hasta Rekalde, al menos sobre el papel. El estudio básico realizado por la ingeniería Idom dibuja un trazado de 2,7 kilómetros con muchos condicionantes. En tan corto trayecto, las galerías del suburbano deberán sortear el aparcamiento subterráneo de Zabalburu y cuatro túneles de Renfe y Feve para llegar a su destino. En las estaciones le esperarán dentro de siete años, cuando se espera que entre en servicio la nueva infraestructura, cerca de diez millones de viajeros.
El primer informe técnico sobre la Línea 4 define con precisión los tiempos de viaje -6 minutos en total- y la ubicación de los accesos a las tres estaciones de Zabalburu, Irala y Rekalde, mediante escaleras y ascensores. También permite asomarse a la complejidad del proyecto, que exigirá una inversión cercana a los 185 millones de euros. El primer paso es el estudio de alternativas de trazado, aunque en este caso no había demasiadas opciones sobre la mesa. Una vez tomada la decisión de desechar la línea recta Moyua-Rekalde para dar servicio a más vecinos, la dificultad consistía en buscar encaje a los túneles en el entramado urbano.
El recorrido empezará bajo la calle Elcano, pasará junto a la plaza de toros y rodeará el barrio de Irala hasta llegar al centro de Rekalde. Para cubrir esa distancia «hay que evitar un montón de túneles que ya existen», explica el director de proyectos de Euskal Trenbide Sarea (ETS), Julián Ferraz. En concreto, dos galerías de Feve y otras dos de Renfe, tanto de mercancías como de pasajeros, que discurren a diferentes cotas. La cadena de obstáculos también incluye el aparcamiento de Zabalburu, con 771 parcelas.
Los responsables de la sociedad pública, dependiente del Gobierno vasco, creen que lo más complicado será resolver «la interferencia con el parking» y la conexión con el resto del suburbano en Moyua. La terminal, una de las más utilizadas de la red, se transformará «en una nueva estación de intercambio». Aunque mantendrá la imagen corporativa y el estilo de Norman Foster, será «singular por sus dimensiones», afirma el director general de la entidad, Pedro Marco. «Quizá con forma de cajón cuadrado en lugar de una bóveda». La estación de la Línea 4 estará encima de la actual y los usuarios que se dirijan a Rekalde sólo tendrán que bajar seis metros en escaleras mecánicas. El nuevo túnel discurrirá por encima del de la Línea 1. Habrá otro acceso exterior junto a la calle Ercilla y un ascensor en el interior de la plaza.
En su momento la estación de Moyua «ya se dejó preparada para futuras conexiones», explica Ferraz. Será la parada que mueva más viajeros de la Línea 4 - se esperan 33.000 al día- y el 60% de los usuarios continuarán desde allí su viaje por el suburbano. Además de los aspectos técnicos, el estudio realizado por Idom analiza al detalle la rentabilidad social del proyecto. Según los datos que se han recogido, 36.000 personas viven a menos de cinco minutos de las nuevas estaciones y más de 12.000 tienen su puesto de trabajo en esta zona.
Por la de Zabalburu, con accesos en San Francisco y Egaña, pasarán unas 9.500 personas al día. La de Irala atenderá a un número similar de viajeros y será la más profunda del trazado, con las vías a cuarenta metros bajo el nivel de la calle y un cañón con tres tramos de escaleras mecánicas hasta Torre Urizar. La otra boca estará en la plaza de Eskurce. En Rekalde se moverán 17.000 usuarios al día. Eso supone que, de los diez millones de pasajeros que moverá la Línea 4 al año, la mitad utilizarán esta estación, con entrada desde la plaza y la calle Ciudadela.
Para dar servicio a estos viajeros -cinco veces más de los que esperaba el tranvía- serán necesarios tres años de tramitación y cuatro de obras. El Gobierno vasco ya ha sacado a concurso el estudio informativo, que estará listo a finales de 2010 y definirá otros muchos detalles del proyecto, como las galerías de ventilación o la movilidad interna de las estaciones. También incluirá el estudio de impacto ambiental.


t.abajo@diario-elcorreo.com
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