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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Política

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La izquierda abertzale está sufriendo una nueva crisis interna, esta vez, a consecuencia de la lucha contra el Tren de Alta Velocidad. Según documentos a los que ha tenido acceso EL CORREO, la propia ETA ha reconocido que el asesinato el 3 de diciembre pasado del empresario Inaxio Uria ha abierto diferencias en los distintos movimientos que apoyaban la lucha contra el proyecto. Al mismo tiempo, cualificados dirigentes de la formación ilegalizada alertan de que esta estrategia les aleja cada día más de la sociedad. «El tren se hará, toda la gente contenta (quitando a cuatro) y el empresario muerto. ¡Acojonante!», escribe un miembro de la izquierda abertzale, en referencia al atentado y la crisis posterior.
Las críticas, en este sentido, se suman a debates ya abiertos en el seno del colectivo radical como el de la violencia de ETA y la barrera que supone a la hora de hacer política, en especial, tras la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que ha respaldado sin fisuras la ley de partidos. Con anterioridad a estas discrepancias sobre el TAV ya existían tensiones internas como las protagonizadas por los presos, un sector de los cuales rechazó la estrategia impuesta por la banda cuando decidió romper la tregua.
En el caso de ETA, las reflexiones sobre la 'Y' vasca se han limitado al análisis de la situación creada por el atentado contra Uria. La principal fuente de documentación sobre esta cuestión procede de la detención de Ekaitz Sirvent en abril de 2009. Sirvent, un alto responsable del aparato político, viajaba en un tren de alta velocidad francés desde Burdeos a París y fue detenido en una estación de la capital gala. Entre los abundantes archivos informáticos que se le localizaron había una referencia al asesinato del empresario de Azpeitia. De una forma escueta, el texto decía: «Hemos decidido dar un salto cualitativo en un espacio corto de tiempo con la ejecución del director general de la empresa Uria y Altuna y esto ha acelerado el debate público y la contradicción interna del trabajo conjunto».
La brevedad del mensaje escondía la conmoción que causó en los movimientos anti TAV aquel asesinato. El crimen supuso que históricos como Iñaki Antigüedad, ex juntero y ex parlamentario de Batasuna, mostrara su rechazo. Él y otros cuatro miembros más de la plataforma 'AHT Gelditu' -que lideraba la movilización contra el proyecto- exigieron el fin de la tutela de ETA ante este tipo de iniciativas sociales. De la misma forma, movimientos ecologistas que habían mostrado su apoyo a la causa contra el tren se desvincularon.
Pero la crisis alcanzó también a la izquierda abertzale. Según un documento de un significativo dirigente radical, el crimen resultó incomprensible. «De repente lo de Azpeitia. Sin pies ni cabeza. El tren se hará... este debate va muy por delante en la sociedad y se venden los mensajes más difíciles (...) Pero los que no lo quieren ver, luego ordenan acabar con el empresario de Azpeitia, y punto. ¿Para qué? Para nada. Eso es lo más triste».
Las críticas, sin embargo, van más allá del empleo de la violencia. «Lo justifican por la ecología y parece que el tren va a matar los pueblos pequeños... ¡Coño! luego todos en avión a China, Cuba, Kenia. ¡Qué vayan a pata!», ironiza. En este punto añade un demoledor reproche a la estrategia de la izquierda abertzale contra los proyectos más emblemáticos de Euskadi. «En los últimos años no han dado ni una a derechas. Estuvieron en contra del Metro de Bilbao, en contra del Guggenheim, en contra del Kursaal... En fin. Ahora callados, porque menudo éxito que han tenido esas tres obras. Y el tren también lo tendrá y el puerto de Pasaia». El dirigente añade: «Parece que siempre hay que hacer una dura oposición sin aportar nada. Los que de verdad quieren la independencia, se supone que quieren un aspecto potente para su pueblo, ¿no? Pues en nuestro caso parece que algunos quieren vivir en la oscuridad de Rumanía. Eso sí, luego, en el garaje tienen un coche que cuesta 40.000 euros».
Falta de credibilidad
A juicio del autor del escrito, uno de los grandes problemas al que se enfrenta la izquierda radical es la falta de credibilidad que traslucen los planteamientos que se le imponen. «En mi opinión el problema no es sólo ETA. Es más profundo. Yo también tengo contradicciones pero mi opinión es seria y no veo sinceridad en todos esos planteamientos». «Yo, y hablando en serio -continúa-, no estoy en contra de hacerlo, pero de verdad te digo que estoy de parte de que hagan este tren y de que hagan el puerto de Pasaia».
La construcción de esta infraestructura en Pasaia es una obra emblemática para Guipúzcoa y forma parte de los proyectos estratégicos que han defendido tanto el actual Gobierno como el anterior. La izquierda abertzale, sin embargo, lo ha criticado y lo ha calificado de «locura». En este sentido, el dirigente radical discrepante afirma en su documento: «El puerto se está haciendo y limpian todo lo de dentro, además de crear un bonito paseo con árboles, y cuentan con un presupuesto de tres millones de euros para plantar árboles autóctonos en todo Jaizkibel y Hondarribia. ¡Coño! si conseguirían todos esos logros, tan abertzales que son, tendrían claro que se habrían realizado gracias a los abertzales de izquierdas», explica con sorna.
A juicio del autor, la oposición a ese puerto exterior, como la lucha contra el TAV, colocan a los sucesores de Batasuna en contra de iniciativas que favorecen a la sociedad. «Se dice que no y punto. Y en esa zona viven 80.000 personas, el 10% de Guipúzcoa. Y ese proyecto traería trabajo, limpiaría la zona, permitiría crear un puerto deportivo grande y otro pequeño para los pescadores. Todos ganaríamos mucho», añade. «Damos bandazos y ponemos barreras... el tren se hará, el puerto se hará, toda la gente contenta -menos cuatro- y Uria muerto. ¡Acojonante!», sentencia.
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