Leonard Cohen susurra en el BEC

Más de 6.000 personas disfrutaron de un concierto cargado de sentimiento

ÓSCAR CUBILLO| BILBAO
Leonard Cohen cantó sus canciones y recitó sus versos ante un público entregado en Barakaldo. / MITXEL ATRIO/
Leonard Cohen cantó sus canciones y recitó sus versos ante un público entregado en Barakaldo. / MITXEL ATRIO

Más de 6.000 personas disfrutaron anoche del Cohen más intimista en el BEC de Barakaldo. Hubo alguna cola a la hora de acceder al recinto, pero la gente no se quejó: todo el mundo estaba encantado de poder escuchar al poeta septuagenario, que ha vuelto a los escenarios tras varios años de retiro y después de haberse arruinado.

Su auditorio de ayer sorprendía por lo variopinto; muchos jóvenes se acercaron hasta Barakaldo para escuchar a un Cohen, que se movió como un equilibrista sobre el escenario. Abajo, algunos habían pagado hasta 90 eurazos por un buen asiento. El canadiense se acompañó de seis músicos y tres coristas volatineras, que sorprendieron con ágiles cabriolas y pusieron el contrapunto al pausado quehacer del protagonista de la noche. Leonard Norman Cohen (Montreal, Canadá, 1934; el lunes cumplirá 75 años) se mostró, como siempre, vulnerable y elegante. «Gracias por vuestra hospitalidad y por vuestro cálido recibimiento», soltó a los presentes antes de arrancarse con 'Bailando hasta el final del amor', para seguir con 'No hay cura para el amor'. El respetable, pocas veces tan bien utilizado el vocablo en un concierto de pop, supo desde entonces que se cumpliría lo que el boca a boca había hecho crecer como una bola de nieve: que iba a vivir un acontecimiento de casi tres horas llenas de sentimiento, rebosantes de profesionalidad de la banda, indulgentes en los recitados susurrantes de... mi querido Cohen.