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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cultura

proyectos innovadores de creadores vascos

Siete creadores de Euskadi desarrollan proyectos innovadores en una nueva residencia inaugurada por Judas Arrieta en Pekín
En M A Studio se entrelazan dos culturas que se daban la espalda

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En el conglomerado de estudios de arte que conforman el distrito 318 de Pekín se respira calma con aromas de óleo y piedra. Los cochazos aparcados frente a las pequeñas construcciones de ladrillo marrón, en cuyo interior trabajan creadores de varias nacionalidades, demuestran que el arte se ha convertido en China en una próspera industria. El país no sólo es ya uno de los principales núcleos artísticos del mundo, sino que también ejerce de poderoso imán para los artistas de los cinco continentes. Por eso, no debería extrañar que del MA Studio broten las notas de un txistu o el golpeteo sordo de la txalaparta.
El primer fruto de la residencia para artistas españoles que el hondarribitarra Judas Arrieta inauguró el año pasado en el corazón creativo del Gran Dragón ha visto la luz esta semana. Se ha inaugurado en Club LAN de Pekín 'Imaging China', una exposición colectiva que recoge el trabajo que han realizado en la capital china los diez creadores que han pasado dos meses en el MA Studio. Siete vascos, dos riojanos, y un finlandés afincado en España han sido los seleccionados para este experimento de mezcla artística y cultural. «Ha habido tantas solicitudes que hemos tenido que seleccionar a conciencia los proyectos entre los que se han presentado, y ha sido necesario alquilar dos estudios más para acomodar a quienes iban a venir», cuenta Arrieta.
El Gobierno vasco ha financiado la estancia de cuatro jóvenes seleccionados a través de una convocatoria pública para promocionar el arte de Euskadi en China, y para los que Arrieta ha creado el programa 'Goazen Txinara!' (¡Vamos a China!). Después del éxito cosechado este año, Arrieta espera repetir el próximo curso. «La idea es que produzcan obras a partir de los prejuicios con los que llegan a este país, y muestren cómo esa preconcepción va cambiando según avanza su experiencia en China», explica el fundador del MA Studio, que fue uno de los primeros artistas españoles en establecerse en el gigante asiático, y cuya carrera va íntimamente ligada al mundo conceptual asiático.
En 'Goazen Txinara!' tienen cabida todas las disciplinas del arte de vanguardia. Jasone Miranda Bilbao (Barakaldo, 1964) ha trabajado con espectaculares instalaciones de luz; Carlos Irijalba (Pamplona, 1979) ha desarrollado su 'Dromocracia' en una vía urbana a la que el viandante no tiene acceso, creando una instalación basada en el bonsai cuyo seguimiento ha realizado a través de la fotografía y el vídeo; Lorea Alfaro García (Estella, 1982) ha tratado de captar con su cámara las sombras más representativas de China y el papel del individuo en la colectividad a través del posado; y Taxio Ardanaz (Pamplona, 1978) ha utilizado la pintura acrílica sobre el papel para describir el imaginario colectivo de la Revolución Cultural impulsada por Mao. Todos ellos dieron rienda suelta a su imaginación en mayo, y sus obras se pueden ya juzgar en Pekín.
EL CORREO ha seguido a dos de las becarias del MA Studio durante su trabajo y, a juzgar por sus palabras, los resultados han sido más que satisfactorios. «Dejamos China con pena», reconocen. Laurita Siles (Málaga 1981) y Edurne González Ibáñez (Sestao, 1980) llegaron becadas por la Universidad del País Vasco para desarrollar sus tesis doctorales y ya tuvieron la ocasión de mostrar su obra en una exposición anterior, también en Pekín.
Fusión de folklore
Los proyectos de estas dos jóvenes inauguraron una residencia que, según Judas Arrieta, «quiere cubrir las necesidades de los artistas españoles que no tienen cabida en los centros más representativos del arte español en China: el Instituto Cervantes e Iberia». La exposición colectiva en el Club LAN es el primer paso para abrir camino en la jungla del mercado del arte. «Los circuitos son muy herméticos, y los jóvenes tienen muy difícil acceder a ellos. Pero creo que mi experiencia en China puede servir para abrirles nuevas vías a nuestros artistas».
A Laurita Siles lo que la experiencia le ha abierto, de momento, son los ojos. «He desterrado todos los tópicos que traemos de España, como el de las tiendas 'de veinte duros' o el de la gente poco agradable. El viaje a China me ha cambiando la forma de ver el mundo. La verdad es que, en un principio, Asia no me atraía nada. Ahora lo quiero ver todo». Siles, que estaba acostumbrada a trabajar en el pequeño espacio de su habitación, no ha podido evitar sorprenderse por la magnitud de todo lo que tiene que ver con el Gran Dragón. «Aquí hay pueblos enteros dedicados al arte y espacios gigantescos, como el 798 de Pekín, destinados a su exhibición. Es una pasada la actitud enriquecedora de la comunidad».
Edurne González Ibáñez coincide con Siles. «El tamaño de todo lo que tiene que ver con China deja lo que hacemos en España a nivel de pueblo, y la concentración de artistas en zonas determinadas es una gozada. Hay quien critica que se ha convertido en algo excesivamente comercial, pero no veo por qué el arte no debe serlo siempre que, como en el caso de China, sirva de reflejo de la sociedad. Desafortunadamente, este modelo es imposible de extrapolar a nuestro país». Una sombra de insatisfacción cruza el rostro de Laurita Siles: «Lo que vemos aquí nos ha sorprendido tanto que nos hace pensar 'pero ¿qué estamos haciendo en España?».
En el momento de esta entrevista, ella estaba enfrascada en la producción de marionetas chinas y en el montaje de una txalaparta. Su proyecto, 'Pekin, haizea badator' (Pekín, viene el viento), busca la fusión del sonido de las músicas folklóricas que han marcado su vida, haciendo uso de los tres instrumentos tradicionales por antonomasia: la flauta rociera, el txistu y, finalmente, el dizi chino, una de las flautas traveseras más antiguas. «Quiero crear una serie de composiciones sonoras que puedan derivar en video-performances o animaciones. Tomar el sonido como punto de partida para la creación de diversas piezas audiovisuales». Así, no es de extrañar que Siles aparezca en la Gran Muralla vestida de casera y tocando el txistu. Y ya avisa de que, como resultado de su doctorado, es posible que se den parodias varias. Incluso pone título a una de ellas: «En Pekín, una vasca nacida en Málaga interpreta al dizi un aurresku». Y suscribe al 100% las palabras de Arrieta: «No podemos elegir dónde nacer, pero sí dónde crecer».
Arte bajo tierra
Edurne González Ibáñez nunca se había planteado crecer en China. «Generalmente, en cuanto a arte se refiere, miramos a Europa, y no pensamos que aquí pueda haber algo verdaderamente interesante. Ni siquiera se estudia Oriente en Historia del Arte, un gran error». Sin embargo, la posibilidad de entrar en la ciudad subterránea de Pekín, construida por Mao en 1969 para que 250.000 personas pudieran resguardarse en caso de conflicto, puso en marcha su imaginación, acostumbrada ya a moverse bajo tierra.
«La primera idea era la de redescubrir la ciudad, hacer allí algún tipo de intervención artística, y trabajar con el concepto de la memoria histórica que siempre dejan este tipo de espacios». No obstante, nada más aterrizar en Pekín, Ibáñez se encontró con que la ciudad subterránea de la capital china estaba inundada y, definitivamente, cerrada al público. «Fueron unos días bastante duros y he tenido que improvisar para sacar adelante el proyecto de tesis. Al final, creo que ha sido incluso beneficioso, porque me ha ayudado a sentar mejor las bases del trabajo».
Ibáñez centra ahora la parte china de su trabajo en la memoria, la faceta más metafórica, y analizará el recorrido de los grupos de artistas que desarrollan su creatividad bajo tierra, sobre todo en ciudades como París o Roma, donde esta modalidad tiene mayor trayectoria. A Ibáñez se la ha podido uno encontrar en la capital china rodeada por un nutrido grupo de curiosos que miraba cómo, tumbada en el suelo, calcaba en papel alcantarillas de la capital. «Son la puerta al mundo subterráneo, que siempre resulta misterioso y, en cierta medida, terrorífico».
La residencia de Judas Arrieta no está abierta sólo a artistas vascos. De hecho, en los últimos meses MA Studio ha acogido a dos pintores riojanos en colaboración con la asesoría de arte Passion Art Life. Carlos López Garrido (Logroño, 1968) y Carlos Corres (Bilbao, 1973), son los encargados de crear conversaciones artísticas con creadores chinos de edad y trayectoria similares. «La idea es que contrapongan los estilos de China y España en lo que a pintura tradicional se refiere, porque son dos países en los que la técnica tiene gran importancia y se ha desarrollado hasta niveles excelentes», explica Arrieta.
La decena de artistas becados en el MA Studio la cierran dos creadores que llegan de forma independiente. Riiko Sakkinen (Finlandia, 1976), asentado en Cervera de los Montes, ha llegado con la polémica suscitada por la censura de sus obras en China y en Corea del Sur, y su trabajo completa el del propio Judas Arrieta para dar como resultado otra exposición: 'All Asia belong to us'. Ainhoa Ortells Igartua (Algorta, 1985), por su parte, busca encontrarse a sí misma en una dimensión completamente diferente, y mostrar esa transformación con su pintura. Como apunta Judas Arrieta, para esta decena de creadores «la vida no volverá a ser igual después de pasar por Pekín». De momento, Edurne González Ibáñez y Laurita Siles ya tienen un deseo: «Que con la excusa de la exposición colectiva podamos juntarnos todos en Pekín».
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