Euskaltel responde con victorias

Fernández de Larrea gana en la Vuelta a Burgos y da al conjunto naranja su tercer triunfo en menos de una semana

ROBERTO RIVERA| BRIVIESCA
Koldo Fernández de Larrea se impone en la llegada de la primera etapa de la Vuelta a Burgos. / EFE/
Koldo Fernández de Larrea se impone en la llegada de la primera etapa de la Vuelta a Burgos. / EFE

El Euskaltel-Euskadi se recupera del varapalo sufrido tras el presunto positivo de Mikel Astarloza a golpe de victorias. Igor Antón alivió al conjunto vasco con su impecable triunfo en la Subida a Urkiola hace apenas tres jornadas. Y Koldo Fernández de Larrea amplía el efecto balsámico de esta favorable racha anotándose al sprint, en su espacio natural, la primera etapa de la Vuelta a Burgos, después de haberse metido al zurrón el pasado viernes el Circuito de Getxo.

Paso al frente. Paso decidido. Paso incuestionable. El llegador alavés superó con notable superioridad en la llegada de Briviesca a Enrique Mata, la apuesta del Burgos Monumental, que escenificó con medio 'caballito' y un manotazo al manillar la rabia de la derrota. La rabia también espolea. «Así es como tratamos de quemar la rabia que sentimos», vino a resumir en el podio y ante el público el corredor de la escuadra vasca: iniciando la ronda castellana tal y como finalizó la anterior, enseñando el dorsal al resto del pelotón. Ayer sin despeinarse y con su compañero Pablo Urtasun, cuarto a fin de cuentas, de espectador privilegiado.

Broche de lujo a una jornada animada por el caudal de fugas durante los primeros veinte kilómetros de carrera, bajo el manotazo de un sol que convirtió en horno La Bureba y sin ánimo de nadie para poner concierto en el seno de un paquete que iba a tirones en todo ese tramo. A las arrancadas de Fuji, el más empeñado en destrozar de salida la fisonomía del pelotón, y de otras formaciones más modestas, se respondía con tedio.

Puerta abierta. Rosendo (Andalucia), Gallego (Burgos), Domínguez (Contentpolis) y Fernández de La Puebla (Fuji) aprovecharon el desgaste del paquete y abrieron brecha en las rampas del Portillo del Busto, acelerando el ritmo para ir ganando tiempo al tiempo. Más de cuatro minutos en el kilómetro cincuenta, después del paso por Qiuintanélez. Máxima concesión para un cuarteto al que empezaba a poner el Euskatel en su punto de mira.

Fuga controlada

El bloque de Gerrikagoitia asumía el mando y marcaba una marcha que comenzaba a obtener rendimiento en apenas veinte kilómetros. Para entonces la ventaja se desplomaba por debajo de los tres minutos. En el segundo paso por la cima del segunda, que coronaba Fernández de la Puebla con un minuto de ventaja, se hacía exigua; en el descenso acababa derrumbándose para situar en cabeza al hombre del Fuji, con un puñado de segundos.

Fue entonces, a veinte kilómetros de la meta, cuando la mecánica de Euskaltel aceleró la marcha para encontrar respaldo en los equipos con hombres rápidos (Barloworld, Katusha y Acqua Sapone) y lanzar al pelotón, ya agrupado, a una llegada enrevesada, con giros por el callejero de una ciudad que amplía el currículum de Larrea y calma las aguas en el seno del Euskaltel.