La cofradía de Llodio encarga un dictamen independiente

El nuevo mayordomo asume como reto cerrar el polémico debate sobre la presencia de la mujer en la comida

F. GÓNGORA | LLODIO
Los cofrades alzan la mano para aprobar un asunto durante la junta. / JOSÉ MONTES/
Los cofrades alzan la mano para aprobar un asunto durante la junta. / JOSÉ MONTES

Una segunda opinión. La cofradía de San Roque de Llodio decidió ayer en su junta anual solicitar un dictamen a un jurista de reconocido prestigio, el ex decano de la Universidad de Deusto Ricardo De Ángel, para que estudie sus estatutos y reglamentos y aporte una opinión independiente y no institucional sobre el camino que se puede seguir para permitir la participación de las mujeres en su comida de hermandad anual. El debate sigue abierto desde que en julio de 2008 una persona denunciara ante el Ararteko que el ágape festivo de esta hermandad, que se celebra desde 1599 el último domingo de agosto, atentaba contra la ley de Igualdad entre hombres y mujeres al prohibir la participación de éstas.

El nuevo informe servirá a los cofrades, entre los que se encuentran el ex lehendakari, Juan José Ibarretxe, el ex alcalde de la izquierda abertzale Pablo Gorostiaga o el parlamentario del PP, Carlos Urquijo -ninguno presente en la junta de ayer-, para ganar tiempo, enfriar tensiones, marcar sus plazos y «tener información imparcial», en palabras del portavoz, Txema Urquijo, antes de pronunciarse sobre la presencia femenina. A pesar de la presión que llega desde instituciones como el Ararteko, la Defensoría de la Igualdad, Emakunde, el Ayuntamiento y la Diputación, la cofradía quiere dar una solución «desde dentro».

En febrero de 2009 una junta extraordinaria rechazó la participación de la mujer en la comida a pesar de que quienes se pronunciaron a favor (122) fueron más que los que votaron en contra (106). Entonces se interpretó que era necesaria una mayoría cualificada del 75% para modificar los estatutos. Frente a esto, un dictamen de la Defensoría de la Igualdad ha dicho recientemente que bastaría con una mayoría simple para modificar el reglamento interno y permitir así la incorporación de las mujeres cofrades. «Nosotros queremos que el jurista arroje luz sobre el tema y sobre cuáles serían las consecuencias para la cofradía en relación con el uso de los espacio públicos, según se adopte una u otra decisión. Con toda esa información los cofrades decidirán en su caso lo que se puede hacer», explicó Txema Urquijo.

«Sin crispación»

Pero todo este nuevo proceso le corresponderá dirigirlo al nuevo mayordomo elegido ayer, José Luis Navarro, un jubilado que al estar de viaje en Rusia con la coral de música Santa Lucía expresó su postura por carta: dice que respeta profundamente las dos posiciones y que aceptará la decisión de los cofrades en cualquier sentido. Navarro calificó de «reto» la solución del conflicto interno que ha generado mantener una tradición no acorde a los tiempos.

Según los testimonios recogidos a distintos participantes en la asamblea -pese a que no estaba previsto el debate sobre la presencia de la mujer en la comida-, hubo discusiones sobre esta cuestión, «pero sin crispación ni beligerancia, con un tono muy moderado. Nadie quiere que se rompa la cofradía y una tradición de 400 años», manifestó Julián Larisgoitia, ex concejal socialista.