Publicidad al ataque

JUAN VARELA

Entrar en un medio digital es parapetarse contra el ataque de las cortinillas publicitarias, desplegables, anuncios audiovisuales y chillones que cuesta silenciar y banners cada vez más grandes. Un horror para muchos usuarios. Pero los medios, especialmente los diarios, sufren la peor crisis económica que recuerdan y la presión por los ingresos impone formatos publicitarios cada vez más grandes e invasivos. Es la ley del mercado contra la usabilidad y la comodidad del público.

La publicidad en internet es la única que aguanta la crisis. Es barata y la audiencia no para de crecer. Y además es más mensurable que la convencional. Pero en sus ventajas está también su debilidad. Los anunciantes cuestionan su eficacia cuando la inversión todavía es baja y se va en su mayor a Google.

Los anuncios contextuales y los audiovisuales son los más efectivos y los menos molestos para el usuario, según muchos estudios. Una buena noticia para los nuevos servicios de vídeo y música o para los programas gratis en Internet a cambio de publicidad. Los medios y los publicitarios proponen anuncios cada vez más llamativos. Pero ganan los mejor integrados con el contenido. Muchos internautas desarrollan una ceguera selectiva contra la invasión. Crece el cabreo del público y, poco, los ingresos de los medios.

Estas estrategias publicitarias empujan cada vez a más usuarios a sitios donde la vista descanse. Los medios vuelven a correr el riesgo de enojar al público. El ataque puede acabar en fuego amigo contra los medios.