Una residencia de Barrika despide a una empleada que denunció negligencias

Las trabajadoras del hospital Elorduy han convocado una protesta para hoy

M. ARRATIBEL| BILBAO
La residencia hospital Elorduy, en el centro de Barrika. / PEDRO URRESTI/
La residencia hospital Elorduy, en el centro de Barrika. / PEDRO URRESTI

Las trabajadoras de la residencia Elorduy de Barrika han convocado para hoy una concentración a las puertas del centro en protesta por el despido de una compañera que denunció negligencias. La medida «fue consecuencia» de una denuncia presentada en febrero por dos trabajadoras sobre la falta de seguridad e higiene en el centro, informó ELA. La ausencia de material de aseo, como guantes o esponjas, provocó, según el sindicato, que cinco trabajadoras resultaran contagiadas por una bacteria que portaba un residente.

«Hasta se reutilizaban agujas para medir el nivel de glucosa en sangre y no había mascarillas a disposición del personal», denunció Esti Cantero, responsable de la federación de Servicios Públicos de ELA en la Margen Derecha.

Cuando la dirección de la residencia -de titularidad privada- tuvo conocimiento de las denuncias, afirma Cantero, rechazó que las trabajadoras hubieran contraído la infección en el centro. No obstante, «comenzaron a subsanar las deficiencias, de modo que cuando llegaron las inspecciones todo estaba en orden», advirtió la sindicalista.

De las dos trabajadoras que presentaron la denuncia, la segunda ha sido citada por la empresa y en el sindicato al que está afiliada, CC OO, prevén que también sea despedida. «Si eso ocurre, la residencia se encontrará con un cisco gordo», avisó el responsable de Salud Laboral de esta central, Jesús Uzkudun.

En mayo, esta organización sindical solicitó medidas de prevención de riesgos biológicos en las residencias. En un comunicado, se refería al caso de Barrika. Informaba de que un residente que ingresó en el centro en 2002 con el germen SAMR (estafilococo áureos meticilin resistente) había permanecido aislado hasta este mismo año, cuando comenzó a a compartir «habitación junto a residentes terminales, realizando vida normal dentro de la residencia».

Ante la sospecha de estar infectadas por la bacteria, dos gerocultoras se hicieron pruebas y dieron positivo (lo mismo ocurrió luego con otras tres). El hecho se comunicó a la empresa, que «no adoptó medida preventiva alguna, acusándolas de usar información confidencial de los residentes y negando» los hechos. Un servicio de prevención ajeno evaluó el riesgo de contagio. Lo calificó como «moderado y grave» y Osalan impuso mejoras en las condiciones de higiene del personal, manifestó el sindicato.

«Denuncias falsas»

Desde la dirección del hospital Elorduy acusaron a la trabajadora despedida de formular «graves y tendenciosas declaraciones» y aclararon que la Diputación inspeccionó dos veces la residencia por sorpresa «y el resultado fue que las declaraciones contra la empresa resultaron ser falsas». Fuentes de la institución foral confirmaron que no se encontraron irregularidades.