La tensión llega a la Torre Iberdrola

Dos empresas abandonan las obras tras denunciar «presiones» e «impagos» por parte de una subcontrata de Fonorte

DAVID S. OLABARRI| BILBAO
La torre alcanza ya los 63 metros de alto. / BORJA AGUDO/
La torre alcanza ya los 63 metros de alto. / BORJA AGUDO

La tensión ha llegado a la construcción de la Torre Iberdrola, llamada a ser el edificio más alto de Euskadi -165 metros- y el principal referente del mundo de los negocios en el nuevo Bilbao. Dos empresas que trabajaban en la estructura metálica han dejado recientemente las obras después de denunciar «impagos», «presiones» y «malas artes» por parte de una de las compañías que participan en el proyecto. Fuentes de Iberdrola y de Fonorte, la empresa de Jabyer Fernández que recibió la adjudicación para armar el esqueleto del rascacielos, se desvincularon ayer de estos problemas y subrayaron que se trata de un «lío» entre dos subcontratas que «de ningún modo» va a suponer retrasos en los plazos de ejecución previstos.

Aunque sus casos son distintos, los denunciantes coinciden en asegurar que Cometal -la sociedad encargada de levantar la estructura metálica- les adeuda más de cien mil euros correspondientes a los trabajos realizados en los últimos meses. Una de estas compañías, Montajes Gómez, empezó a trabajar en el edificio en octubre de 2008. Seis meses después, abandonó las obras por «propia voluntad» al percibir «falta de seriedad» en los responsables de Cometal, con la que habían firmado un contrato para varios años. «Había problemas con los pagos, pero también con el suministro de metal», explica Miguel Ángel Gómez, antes de denunciar que la empresa le debe unos 40.000 euros de este tajo y otros 20.000 del frontón de Miribilla, cuya construcción se encuentra paralizada desde hace meses. El constructor sostiene que los «impagos» le han dejado con «ciertas dificultades» para hacer frente a las nóminas de sus empleados y a las facturas de sus proveedores.

Problemas para pagar que también denuncia Koldo Conde Goikoetxea, administrador de Construcciones Metálicas Almyka. Este empresario recogió el testigo dejado en la obra por Montajes Gómez. Según dice, aceptó el encargo porque, aunque no resultaba «muy atractivo» a nivel económico, participar en un proyecto «tan emblemático» da «prestigio» a las empresas. La suya fue fundada hace unos cuatro años, colabora en la construcción de iniciativas como La Alhóndiga y da trabajo a 17 personas.

«Estrategia comercial»

Lo que no esperaba era que, tres meses después, Cometal iba a rescindir su contrato, dejando además una deuda cercana a los «80.000 euros». Conde mantiene que se trata de un despido «improcedente» y adelanta su intención de demandar a la compañía. «Por aceptar esta obra hemos perdido otras. Y ahora estamos con el agua al cuello. Ayer tuve que despedir a dos empleados y, si no pagan, puede que tengamos que cerrar. Fonorte se ha portado bien con nosotros, pero no es de recibo que esta subcontrata nos arruine», subraya el responsable, antes de hacer público que les «exigían trabajar en turnos de unas 12 y 14 horas».

Consultados por este periódico, responsables de Cometal rechazaron las acusaciones de impago lanzadas por estas empresas y aseguraron que el abono de las facturas de los últimos meses «está en curso». Sí reconocieron, en cambio, que pueden arrastrar algunas deudas con Montajes Gómez, pero recalcaron que las denuncias de Almyka son una «estrategia comercial».

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