Miguel Madariaga no se jubila

Dejará de ser mánager del Euskaltel, pero trabajará para la cantera y para buscar fondos e «ilusionar al nuevo Gobierno»

J. GÓMEZ PEÑA| BILBAO
Miguel Madariaga tiene muchos proyectos tras su jubilación. / FERNANDO GÓMEZ/
Miguel Madariaga tiene muchos proyectos tras su jubilación. / FERNANDO GÓMEZ

Diga lo que diga el carnet de identidad y aunque se empeñe en llegar a los 65 años, Miguel Madariaga no se va. «Para mí no existe la palabra 'jubilación». Seguirá como presidente de la Fundación Euskadi, una de las patas del equipo ciclista profesional. Se encargará de negociar con las instituciones la financiación del Euskaltel-Euskadi y, sobre todo, vigilará la productividad de la cantera. «Lo único que voy a dejar de ser es mánager del equipo. Ese puesto lo ocupará Igor (González de Galdeano). Yo le dedicaré más tiempo al ciclismo de base», anuncia.

En eso hay trabajo de sobra. Bajan las licencias federativas, aumenta el tráfico, sobran los escándalos en el pelotón profesional... «Estamos huérfanos de corredores que entren en nuestra filosofía. Y eso me preocupa». La veta del ciclismo vasco palidece. Por eso, Madariaga y su fundación han abierto las fronteras. Como hicieron por primera vez con Samuel Sánchez, un asturiano formado luego en Euskadi. Ya se han empadronado aquí varios ciclistas en edad juvenil que vienen de otras comunidades. «Tenemos que crear una gran base para nutrir al equipo profesional».

Ese trabajo a largo plazo convive con las urgencias de la actualidad. El Euskaltel-Euskadi sólo suma dos victorias esta temporada: un sprint de Koldo Fernández de Larrea y el Gran Premio de Llodio de Samuel Sánchez. «Tenemos nueve segundos puestos, pero...». El deporte profesional se mide por triunfos. Por eso, el cercano Tour y la próxima Vuelta a España servirán de escaparate. «Tenemos que ilusionar al nuevo Gobierno vasco, aficionarles al ciclismo». Ya no es lehendakari Juan José Ibarretxe, gran hincha de este deporte. Y enseguida vencen los plazos del patrocinio institucional. Hay que ganar. Buscar eco en Francia para mantener la base económica del equipo.

Al final de esta temporada concluyen los convenios con el Gobierno vasco y la Diputación de Álava. Los acuerdos con la firma de telefonía Euskaltel y con las instituciones forales de Vizcaya y Guipúzcoa están sellados hasta 2010. «En las próximas carreras tenemos que ilusionar a nuestros patrocinadores y a nuestra afición», subraya Madariaga. Tras el Tour, en agosto y septiembre, el presidente de la Fundación Euskadi olvidará que le llega la fecha oficial de jubilación e iniciará los contactos con el nuevo Ejecutivo vasco. «Hay que darles tiempo para que se asienten». Necesita mantener ese apoyo para edificar el futuro del Euskaltel-Euskadi.

Un colegio mayor

Para todo. Para subir al primer equipo a corredores como Jonathan Castroviejo y Romain Sicard, los dos valores del Orbea, el filial. También para proyectos de formación de los ciclistas de cantera, para crear una especie de escuela a cargo de una empresa especializada en la educación de deportistas. Un colegio mayor.

La Fundación Euskadi, que este curso ha batido su récord al dar clases de educación vial a 3.700 escolares, es el primer peldaño de la estructura diseñada por Madariaga. Sobre ella se asientan los equipos convenidos (Sopelana, Debabarrena y Bidelan), la escuadra amateur Naturgas y el Orbea. «Ése será mi trabajo. El tiempo que ahora me quita el equipo profesional lo dedicaré a la base». Sin jubilación.

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