Urgell cree que es «demasiado pronto» para saber si apoyará el museo de Urdaibai

J. FERNÁNDEZ| BILBAO

Al Gobierno vasco no le corre demasiada prisa la decisión de apoyar o no la construcción de una sucursal del Guggenheim en Urdaibai. Ya lo había adelantado hace unas semanas el viceconsejero de Cultura, Antonio Rivera, y ayer lo rubricó la consejera del ramo, Blanca Urgell. La filóloga alavesa consideró que aún es «demasiado pronto» para conocer si el Ejecutivo participará en el proyecto y apostó por esperar a conocer los resultados de los estudios de viabilidad de la iniciativa. Además, se mostró «sorprendida» por «la rapidez» con la que la Diputación vizcaína está llevando el asunto.

En su primera entrevista con un medio de comunicación desde que asumió el cargo, Urgell insinuó en Euskadi Irratia que la institución foral -impulsora del plan y socia de la Administración vasca en la gestión de la flor de titanio bilbaína- en ningún momento le ha pedido formalmente que se sume al plan. Según la mandataria, en la última comisión ejecutiva del museo únicamente se les informó de que «no se habían realizado los estudios para evaluar la viabilidad» del nuevo recinto y que sería la Diputación la que financiara esos análisis.

«Eso nos parece una muy buena idea. Es decir, si el proyecto está encima de la mesa, ver qué influencia podría tener en ese entorno y qué supondría económicamente», ahondó la encargada de dirigir la política cultural dentro del Gabinete socialista. Urgell quiere saber, en concreto, qué consecuencias tendrá el futuro complejo «a nivel medioambiental o si será operativo a nivel económico», de ahí que prefiera no entrar a discutir su idoneidad. «Primero los estudios y luego ya hablaremos», zanjó en la radio pública vasca.

Cearsolo y los dólares

Tras alabar la trayectoria de la delegación del Guggenheim en el 'Botxo' y augurar que no tendrá problemas para eludir la crisis, la consejera se comprometió a hacer «todo lo posible» para que en el futuro no se repitan casos como la ruinosa operación de compra de dólares -que causó al menos unas pérdidas de seis millones de euros en la sociedad Tenedora- o el desfalco cometido por el ex director financiero, Roberto Cearsolo. Blanca Urgell cree que «todos hemos aprendido algo» de aquellas irregularidades: «Aunque es algo muy difícil controlarlo todo, es nuestra responsabilidad que no vuelva a ocurrir una cosa así».