Lo grotesco es ahora lo bello

El dibujante de culto japonés Suehiro Maruo perturba con un universo que rompe tabúes

BORJA CRESPO
El universo de Suehiro Maruo está empapado de un sombrío onirismo./
El universo de Suehiro Maruo está empapado de un sombrío onirismo.

«Vivimos en un sueño. En los sueños nocturnos está la verdad». La cita de Ranpo Edogawa da paso a las primeras viñetas de 'La extraña historia de la isla Panorama' (Ed. Glénat), la última obra de Suehiro Maruo, dibujante oriental de culto responsable de títulos como 'La sonrisa del vampiro', 'Midori, la niña de las camelias', 'Lunatic Lovers' y 'El monstruo de color de rosa'. Esta vez el retorcido autor asiático deja a un lado su perversidad absoluta y adapta al cómic una novela del llamado Edgar Allan Poe japonés.

Ranpo obtuvo un gran éxito con sus relatos protagonizados por el detective Kogoro Akechi. Considerado uno de los padres de la novela negra en Japón, su influencia en la cultura popular nipona fue notable a principios del siglo XX, cuando su actividad no cesaba. Por su parte, Maruo (Nagasaki, 1956) está influenciado por el cine de David Lynch, el surrealismo de Magritte o Dalí y la tradición del muzan-e (estampas o esculturas de atrocidades), un arte popularizado en Japón en el siglo XIX.

Artífice de algunos de los títulos manga más inquietantes, este autor venerado sin quererlo, incrédulo ante su desproporcionado éxito, todavía recuerda cómo sus primeras historietas fueron rechazadas en numerosas editoriales por raras y de mal gusto. Su nuevo álbum adapta una obra clave del pulp japonés, que contó con una versión cinematográfica en 1969, 'Horrors of Malformed Men', de Teruo Ishii.

La perturbada fantasía que puebla sus viñetas, cuyas planchas originales se cotizan por las nubes, no despegó hasta que su propuesta fue entendida por una editorial de manga para adultos, donde no tuvo que someterse a ningún corsé que frenara su desbocada imaginación. Una visión desviada de la realidad, empapada de un onirismo más sombrío de lo habitual, vertebra las páginas de un artista cínico y modesto, ante todo autodidacta, que antes de dedicarse profesionalmente a dibujar fue expulsado de numerosos colegios, se hizo carterista ocasional y fue a parar con sus huesos en la cárcel por robar discos de Pink Floyd y Santana.

Erotismo

'La extraña historia de la isla Panorama' recopila material publicado en la revista 'Monthly Comic Beam'. Algunos dibujos han sido retocados, con algunos añadidos; estamos ante una 'remasterización' de las viñetas de partida. Maruo desgrana la historia de un escritor que decide suplantar a un millonario para llevar a la realidad un sueño recurrente en el cual se le aparece un paraíso repleto de belleza. Este edén construido en la isla Panorama es el equivalente hedonista de 'La isla del Dr. Moreau'.

«La utilización de imágenes perturbadores con un estilo bello me permite jugar con lo grotesco», cuenta el 'marqués de Sade' nipón. «Empleo el erotismo y una serie de referencias culturales que invitan al morbo, o reflejan el sexo de tal manera que despiertan la curiosidad. Romper tabúes es un sano y recomendable ejercicio mental». Claro que sí.