Nuevo patinazo del Gobierno al cuestionar el futuro económico y artístico del Guggenheim

Blanca Urgell es la segunda consejera que equivoca las partidas para comprar obras de arte con la fundación que gestiona las exposiciones «Hay problemas de dinero que pueden afectar a la programación», dijo

IÑAKI ESTEBAN| VITORIA
Los viceconsejeros Ramón Etxezarreta y Antonio Rivera, en primer término, escuchan a Blanca Urgell. / IOSU ONANDIA/
Los viceconsejeros Ramón Etxezarreta y Antonio Rivera, en primer término, escuchan a Blanca Urgell. / IOSU ONANDIA

Al Gobierno de Patxi López le cuesta entender la estructura societaria del Guggenheim. Primero fue la portavoz, Idoia Mendia, quien la pasada semana confundió la aportación anual de seis millones que realizan el Ejecutivo de Vitoria y de la Diputación de Vizcaya para comprar obras de arte con una provisión destinada a «tapar los agujeros» por la ruinosa operación de cambio de divisas. Ayer volvió a caer en un error similar la nueva consejera de Cultura, Blanca Urgell, al intentar echar un capote a su compañera de Gabinete. «Ese pequeño despiste -el de Mendia- demuestra que estamos en ello y que hay un problema de dinero, que podría afectar a la programación de las exposiciones del museo», afirmó durante su debú en el Parlamento vasco.

Sin embargo, el parche no mejoró las cosas, ya que las pérdidas se produjeron en la sociedad Tenedora, encargada de adquirir obras, y no en la fundación, órgano que gestiona la programación del centro y no tiene por qué verse afectada por las pérdidas sufridas en la compra de dólares al tratarse de entidades de régimen autónomo. Fuentes del Gobierno vasco, en declaraciones a EL CORREO, matizaron a última hora las palabras de Urgell y reconocieron que, efectivamente, «el problema de dinero» no afectará a la programación artística.

El estreno en la Cámara de la consejera consistió en una larga exposición, leída íntegramente en euskera, en la que desgranó las intenciones y principios que regirán una política cultural «pluralista y abierta, que recoja lo mejor de la tradición y exprese el dinamismo de la sociedad contemporánea». En su discurso, Urgell también dio a entender que el Guggenheim de Urdaibai no figura entre las prioridades de su departamento, que apuesta por integrar los museos ya existentes en una red vasca antes que por la «construcción de nuevas infraestructuras».

Estas palabras reafirman la postura expresada por el viceconsejero Antonio Rivera a este periódico, en el sentido de que la decisión sobre el nuevo centro ni está tomada ni tiene por qué avenirse a los términos planteados por el diputado general de Vizcaya, que ha liderado la iniciativa en solitario. Se entiende entonces que el 'Guggenheim 2' cuenta sólo con el respaldo de la Administración foral. Urgell abogó por desarrollar la Ley de Museos aprobada en 2006 y que se cerró en falso al descolgarse la pinacoteca bilbaína, cuyos responsables adujeron su carácter privado para no someterse a ella y a obligaciones concretas como no cobrar un día a la semana. «La tarea consiste en hacer operativas, eficientes y rentables las infraestructuras que ya tenemos», argumentó.

La consejera prometió reunirse con representantes de la Diputación «en cuanto las agendas lo permitan» para revisar las conclusiones de la comisión parlamentaria sobre el Guggenheim, que recomendaban un mayor control a través auditorías sobre las sociedades que componen el museo para que no se repitan casos como el desfalco confesado por Roberto Cearsolo o la ruinosa compra de dólares.

«Pido paciencia»

Urgell pidió «paciencia» en repetidas ocasiones y adelantó su intención de explicar su programa con más detalle, ya que en la intervención de ayer abundaron las declaraciones de principios y los parlamentarios -sobre todo, los del PNV y el PP- echaron en falta las alusiones a medidas concretas. Entre éstas figuraría el apoyo a una escuela superior de arte dramático, el respaldo a la candidatura de San Sebastián como capital europea para 2016 y también el proyecto de Archivo Nacional, «aunque sólo tenemos un borrador elaborado por el anterior Ejecutivo». El Gobierno de Ibarretxe presentó un plan de construcción del Archivo, firmado por arquitectos del grupo Idom, que tendría que haberse puesto en marcha en Bilbao a principios de este año para finalizar en 2011 con un presupuesto de 24 millones de euros. Urgell no hizo referencia a ninguno de estos extremos.

Más adelante, disculpó los «errores» de su antecesora, Miren Azkarate, al poner en marcha el Instituto Etxepare y expresó su voluntad de «releer» el Plan Vasco de la Cultura, proyecto estrella del anterior Gobierno nacionalista que afectaba a todos los sectores culturales. «Examinaremos sus logros y carencias para decidir en cada caso, siempre con la colaboración de los agentes implicados».

Pero fue la política lingüística el tema al que dedicó más atención, en una reunión parlamentaria en la que estuvo presente el viceconsejero en esta materia, Ramón Etxezarreta. «Defenderemos con firmeza el derecho de la ciudadanía vasca a ser atendido y entendido en la lengua que desee, especialmente en su relación con la Administración. Por ello es indispensable el reconocimiento bilingüe de nuestra comunidad». «El euskera, matizó Urgell, es una lengua con evidentes rasgos de minorización», que aconsejan medidas para protegerla. En sintonía con declaraciones anteriores, defendió una política de 'distintas intensidades' según el mapa lingüístico del País Vasco, siempre con la intención de que el euskera tenga una presencia creciente en la vida diaria.