'Vanity Fair', 1; Guggenheim, 0

La revista gana la primera batalla en los tribunales, donde el museo exigió la rectificación de un reportaje «por falta de rigor»

JON FERNÁNDEZ| BILBAO
'Vanity Fair', 1; Guggenheim, 0

Ocurrió en diciembre del pasado año. 'Vanity Fair' encendía la mecha en su número mensual con un extenso trabajo de investigación sobre el Guggenheim bilbaíno. El reportaje no pasaba desapercibido; se anunciaba en portada con un elocuente '¡Escándalo!' y en páginas interiores hablaba de un reguero de supuestas irregularidades. No sólo se refería al desfalco de 556.000 euros protagonizado por el ex director financiero, Roberto Cearsolo, o a la ruinosa compra de dólares entre 2002 y 2005. Iba todavía mucho más allá. Denunciaba que se compraban obras de arte engordadas de precio de forma premeditada y «con cuentas en paraísos fiscales» e insinuaba un posible pago a la banda terrorista ETA para evitar atentados. Graves acusaciones que en su mayor parte se ponían boca de las personas entrevistadas, pero que la publicación llega a hacer suyas.

A la pretigiosa institución cultural no le hizo ninguna gracia el artículo -firmado por Eva Lamarca- y decidió llevar a 'Vanity Fair' a los tribunales al entender que estaba «repleto de opiniones personales, tendenciosas y carentes de rigor informativo». En el juicio, el Guggenheim se limitó a pedir que se hiciera pública una rectificación. No quería dinero, sólo limpiar su imagen. «Con esas falsas imputaciones el medio desacredita el honor y buen nombre del museo», defendía el museo que dirige Juan Ignacio Vidarte. Pinchó en hueso. La titular del Juzgado de Primera Instancia número 9 de la capital vizcaína ha decidido desestimar la demanda.

En una sentencia dictada el pasado 25 de febrero a la que ha tenido acceso EL CORREO, la jueza absuelve a 'Vanity Fair' de publicar el escrito de rectificación e impone a la Fundación Guggenheim la obligación de pagar las costas del proceso. Considera que el documento del museo no se limitaba a «los hechos» de la información. «Pretendía añadir valoraciones y opiniones que suponen un juicio de valor no protegible por el derecho de rectificación», sostiene en el fallo. La revista se sale con la suya... Por ahora. El museo más importante del País Vasco ha recurrido el fallo ante la Audiencia Provincial, por lo que aún mantiene la esperanza de ganar la batalla final. Hay partido.

Capítulos negros

'Las cloacas del Guggenheim' -como se titulaba el reportaje de la discordia- partía del 'caso Cearsolo'. A continuación, repasaba los capítulos más negros de la institución. Desde el atentado que acabó con la vida del ertzaina José María Aguirre en 1997 -donde se dice que «nunca sabremos» si se cerró un trato con ETA para dejar de convertirse su objetivo- hasta las acusaciones de opacidad en la compra de obras de arte, avaladas por el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP). En el punto de mira: el gurú de la Fundación Salomon R. Guggenheim, Thomas Krens, a quien se acusa de connivencia con Sotheby's a la hora de tasar los cuadros.

«En ningún momento se mencionan los logros del museo (...), su capacidad como elemento de reactivación del turismo», se quejó en vano el museo. Cuando salió a la luz el artículo, se vivía precisamente la época más convulsa y amarga para la gestión de la flor de titanio. El Parlamento vasco ultimaba la investigación sobre el desfalco del director financiero. Sobre ese asunto, 'Vanity Fair' daba a entender que había otros culpables ocultos -también daba «datos inexactos», según el Guggengheim- y en el caso de la ruinosa compra de dólares se hablaba de artificios contables.

Durante el proceso, la revista defendió su inocencia pero asumió que había podido incurrir en dos errores de menor calado. El primero: elevar a 1.000 millones de euros el coste de la construcción del majestuoso complejo. El segundo fue atribuir a Arturo Aldecoa la condición de miembro de la Cámara vasca cuando en realidad es juntero en Vizcaya. En el resto de cuestiones 'Vanity Fair' no piensa dar marcha atrás. En el blog de la publicación, la autora mantenía el pasado miércoles las acusaciones y se apuntaba a la tesis del Gobierno vasco de que existe un 'agujero' financiero de 7,5 millones que se deberá sanear en el futuro: «Ya lo anunciábamos en nuestro reportaje».