Presos de ETA aplauden el asesinato de Puelles durante un juicio en París

El presidente del tribunal permaneció impasible sin ni siquiera apercibirles, a pesar de las protestas del fiscal

FERNANDO ITURRIBARRÍA| CORRESPONSAL. PARÍS
El juez Didier Wacogne, durante un juicio el pasado marzo. / AFP/
El juez Didier Wacogne, durante un juicio el pasado marzo. / AFP

Presos de ETA que son juzgados en París por pertenencia al aparato logístico en 2004 aplaudieron ayer el asesinato del policía Eduardo Puelles, cometido cinco horas antes en Arrigorriaga, cuando el atentado fue mencionado por un agente antiterrorista francés en la vista. El fiscal protestó airadamente ante lo que consideró una «manifestación inadmisible» pero el presidente del tribunal permaneció impasible.

El incidente interrumpió la declaración del capitán Laurent Hury, destinado en el grupo vasco de la Subdirección Antiterrorista (SDAT) de la Policía Judicial francesa. Su alusión al asesinato de Puelles fue acogido con aplausos por parte de Iñaki Esparza, Josetxo Zeberio, Jon González y Jon Kepa Preciado, cuatro de los ocho procesados. «Es una manifestación inadmisible. Hay límites a todo», clamó el fiscal Christophe Teissier, puesto en pie en su puesto del estrado.

El juez Didier Wacogne, presidente de la Corte Especial de lo Criminal, no recriminó, amonestó, apercibió ni reconvino siquiera a los autores de los aplausos. No hizo nada, como si nada hubiera ocurrido. El capitán Hury reanudó su testimonio hasta que fue de nuevo interrumpido, esta vez por insultos dirigidos en francés a su persona desde el banquillo de los acusados.

El fiscal Teissier volvió a protestar enérgicamente y exigió que las ofensas constaran en acta. Tras una breve indecisión, el juez Wacogne ordenó a la secretario del tribunal que escribiera en el diario de sesiones que «Esparza ha llamado cabrón al testigo». En realidad la palabrota procedía del lugar en el que estaba sentado Zeberio y Esparza le había dicho al agente: «no tienes vergüenza». Pero nadie rectificó el error.

En el ambiente quedó la sensación de que al juez Wacogne le parecen más graves los insultos a un policía francés que los aplausos al asesinato de un policía español. Este es el último juicio que preside este magistrado que tras el verano cambiará de destino. La mutación ha sido interpretada por los observadores como una sanción encubierta por su actuación en marzo en el 'proceso Colonna' contra el asesino de un prefecto de Córcega, muy criticada por falta de autoridad manifiesta.

Tras un receso, el crimen de Arrigorriaga fue traido a colación en su testimonio por el policía Dimitri Zoulas, jefe de la sección de represión del terrorismo separatistas en la SDAT. Entonces el juez Wacogne se apresuró a decir: «Sin manifestaciones en la sala, no quiero que se reproduzca». Pero no se había producido ningún conato de reacción. La vista concluyó minutos más tarde con el canto del 'Eusko Gudariak' por los acusados y sus allegados.