La historia de la pelota vasca

La exposición del Museo Vasco de Bilbao recorre los inicios de este deporte a través de documentos y objetos cedidos por los pelotaris

LAURA GONZÁLEZ| BILBAO
Berasaluze observa con detalle una parte de la exposición. / M. ATRIO/
Berasaluze observa con detalle una parte de la exposición. / M. ATRIO

La pelota, una de las mayores expresiones culturales del País Vasco. Los amantes de este deporte están de enhorabuena ya que el Museo Vasco de Bilbao (Plaza Miguel de Unamuno), a través de una exposición dividida en dos salas, recoge el mundo de la pelota, hasta el 10 de enero de 2010. En la primera sala, los visitantes podrán realizar un viaje por la historia, remontándose a los inicios de la pelota vasca, a través de una serie de objetos y documentos históricos. La mayoría de ellos, cedidos por fondos nacionales o municipales, versan sobre pleitos por la práctica de este deporte. El documento más antiguo de la exposición es un ejemplo de ello. Se trata de un texto de 1509, en el que se prohíbe la práctica de la pelota en el pórtico de la catedral de Bilbao.

La pelota ya era común en los siglos XV y XVI en España, pero también en otros países como Italia, Francia, Flandes y Alemania, además de al otro lado del Atlántico, donde se conservan crónicas que el museo exhibe. En ellas se informa de la existencia de juegos de pelota con rasgos diferenciados según las culturas, pero con grandes similitudes, sobre todo por el dominio del componente religioso.

El paso de los años fue modelando este deporte. En sus inicios, se jugaba uno contra uno o en dos equipos enfrentados. En España, el juego se mantiene hasta el siglo XVIII, momento en el que comienza a decaer debido a las prohibiciones y limitaciones que las autoridades establecían para su práctica. Por el contrario, en el País Vasco la pelota se consolida y se convierte en toda una expresión cultural bien definida, que tiene en el frontón su principal aportación. La práctica de este deporte significaba un entretenimiento, un modo de relacionarse con los pueblos y territorios vecinos, por lo que se llevaba a cabo en las calles, plazas públicas, iglesias o en zonas de punto de encuentro.

Además de documentos históricos, en esta primera sala de la exposición, patrocinada por EL CORREO, se emite ininterrumpidamente un video de 10 minutos, en pantalla de alta definición, sobre la evolución de este juego, con música de Kepa Junkera.

El Frontón

En la segunda sala, el frontón es el protagonista. El visitante comenzará recorriendo el mismo camino que un pelotari realiza antes de los grandes duelos. La primera parada es el vestuario, lugar donde se muestran las diferentes lesiones que puede sufrir un pelotari, además de los objetos usados para la práctica de este deporte, como los tacos usados por Aimar Olaizola en la semifinal del campeonato del Cuatro y medio en Astelena, en noviembre de 2008. La pelota también tiene su espacio, con la exposición de varias de las usadas en las grandes citas.

Más adelante, una recreación de un frontón explica las diferentes partes del mismo. En la contracancha se puede apreciar un banco de butacas cedido por el Astelena. También están presentes la figura del corredor de apuestas y el tanteador. En la leyenda de este objeto se pueden leer algunas de las supersticiones existentes en cuanto a algunos resultados, como el 16-19 (o al revés) que indica vuelta en el tanteador. La sala se completa con la proyección de las últimas finales del Manomanista, cedidos por ETB, y documentales, como el «Around the world with Orson Welles: La pelota (1955)».